Y al final ni Enero fue tan espectacular como pensabas, ni ha durado tanto como creíste. Pero bueno... lo que sea por los viejos tiempos. Haremos un pequeño esfuerzo, no cuesta nada. ( ►Across the Universe ) Gracias por... bueno, no hay nada que agradecer. Aún así, gracias igualmente.
Los pequeños detalles son los que cuentan. Por suerte o por desgracia... cuentan más en el día a día.
Jaque mate
Lo más triste de las despedidas es que da igual cuánto queramos retrasarlas, es el final no escrito de la vida. Y más vale aceptarlo, más vale hacerse a la idea desde el principio de la novela. Lo más triste de las despedidas es cuando decides llevar tú la iniciativa, cuando te das cuenta de que la nostalgia sólo pesa mientras la cargues sobre tu espalda.
Porque lo efímero es vivir de ilusiones, la ilusión de que esa cosa se va a volver a producir. Que no hay nada que te deje con ganas para siempre, y que solo te quede el recuerdo.
Fin. Mayo de 2012.
Jan has gone
Welcome to the Hotel California
Le viene a la mente. Como un relámpago.
"Some dance to remember, some dance to forget".
Su frase favorita.
Enciende el Ipod. Baja con el dedo sobre la superficie táctil que tanto le gusta, y la cual es la razón por la que lo compró. Cruza las calles, mantiene sus auriculares preparados. Primero en un oído, luego en el otro, con ese ladear de melena que la caracteriza. Sigue bajando, no sabe exactamente qué escuchar, ya que sus días dejaron de transmitir la misma melancolía que antaño. Se sacia los minutos con Blur, le sabe joven y rebelde, sacia su subconsciente. La hace feliz. Pasa de largo de los Rolling, de los Beatles, de Dire Straits e incluso de Jeff. Sabe que si se dirige por el camino de la psicodelia perderá la mente entre escalas pentatónicas y distorsión, pero en realidad no busca evadirse. Hoy no. Remueve artistas desconocidos y olvidados, de ésos que sólo escuchas cuando necesitas desconectar de todas tus canciones favoritas, arrastrándote como un heroinómano incomprendido en busca de otra nueva droga. Prueba. ¿Qué es esto? Sí... Oh, sí. Ésta. Perfecta.
Ahí van esos primeros acordes de guitarra. Inconfundibles, joder, los reconocería de aquí a millas submarinas de distancia. Sube la voz, suben los recuerdos, de esos que no existen, de esos que inventas mientras caminas para hacer tiempo entre semáforo y semáforo. Luz ténue de Enero a las cuatro y media en la avenida, escena repetida desde hace tres semanas. Y es que cuando suena Hotel California, se pronostica mal presagio.
Ella no es ninguna femme fatale. Sólo es una pobre desgraciada obsesionada con la perfección y con más miedo a enamorarse que a la muerte. Porque la muerte no es dolor, lo es todo lo anterior. Lo es vivir, de alguna forma, Buda no se equivocaba con ese cuento de que la felicidad puede conseguirse mediante la ausencia de deseo. ¿Buda? Me tira más Schopenhauer.
Él le dice que no recaiga. ¿Recaer? ¿Dónde? De lo que se muere de ganas es de que recaigan ellos. Se moja los labios. Dios, sí que tiene ganas. Sed, tiene sed. Mucha sed. Pero el miedo le asalta con su Colt del 77. Espera, ¿te estás oyendo? Estás diciendo... Sí, sí. Lo estoy diciendo. Pero... ¿Por qué? No lo sé. No sé por qué, pero es lo que siento, es lo que pienso. Es lo que deseo. Relájate, tienes mucho rencor acumulado. No, no, no lo tengo, no siento odio. En serio... no siento nada. En absoluto. Dios mío, tengo miedo. ¿Por qué quiero hacerles daño?
Basta.
"Echo de menos hablar contigo, ¿qué me cuentas?..."
Y lo vuelve a hacer. Algunas viejas costumbres nunca se pierden.
And she said 'We are all just prisoners here, of our own device'
"¿Entiendes por qué odio mi memoria?"
Nos detuvimos porque a las cosas claras y el chocolate espeso le dimos la vuelta, y cuando se le da la vuelta a esa clase de cosas, sabes o debes saber de sobra que acabas de sentenciar el punto final de todas tus frases, todas tus tardes y toda tu rutina.
Dame una definición. Dame una síntesis. Lo complicado es comprimirlo en un par de recuerdos o en un puñado de palabras. Son varios capítulos o varios renglones, quedarse con lo mínimo o expandir los detalles. Me identifico con la segunda, cosas de la memoria. Si por escoger fuera, escogería premonición, aunque no soy de escoger. Ni de elegir. No quería serlo en aquel momento, vale, de acuerdo, quién puede negarlo. No puedo negar que moría por salir corriendo y esconderme muy lejos...
¿Y? A estas alturas no tengo nada que preguntarme. Sé que mentías y yo también mentía, las mentiras son bonitas cuando te las crees. Sé también que no mentías y que yo tampoco mentía, tú eso también lo sabías. Para saber tanto, creíamos muy poco, flotábamos en la incertidumbre. Flotábamos. No hundíamos. Uno se hunde cuando no ve la salida ni ve los límites. Visto lo visto, en ese caso... flotábamos a medias. Flotábamos cuando respirábamos.
Gusta pensar si podría todavía echarte de menos, a pesar del tiempo. Y es que no echo de menos nada de lo que seas tú. Por muchas partidas, por mucha metafísica y por muchos problemas de Física que existan. No sé a qué demonios vengo con esto a estas horas y a estas alturas, ya he dicho que no tengo preguntas ni quiero saber nada. Pero es que oí hace ya un tiempo eso de que no vale decir "a estas alturas", que es malsano y que no es cierto. Pero es que (a estas alturas) ni lo malsano ni lo cierto me quitan el sueño.
Los homenajes son para los héroes. Por eso esto simplemente se queda en un par de apuntes, un par de detalles; porque sé (más bien supongo) que si lo leo algún día, me gustaría recordarlo como algo... no sé. Como algo. Algo que sucedió, y ya está. Nada idealizado. No.
No creo que haya nada que idealizar. Ahora lo sé.
«Ahora sólo te acuerdas de lo bueno. Cuando pienses en el pasado, recuérdalo tal cual era»
500 Days of Summer.
Are you gonna be my girl?
Llámame loca, estúpida y caprichosa. Sobretodo, lo último. Seamos sinceros, lo soy, lo estoy siendo. Y lo habré sido en cientos de ocasiones. Ahora es cuando vienen todas esas historias sobre haber aprovechado cuando lo tenías, o que uno desea lo que no está a su alcance. Oh, ¿qué queréis? Soy de retos, siempre lo he sido. No sobrepasas si quiera el umbral de mínima atención, pero Dios, te pones por delante en este mismo instante y no me detengo, ni paro ni freno ni me resisto ni hago lo posible por resistirme. No miraría las consecuencias, obviaría todo aquello de los valores morales y la ética. Ética. A la mierda la ética. Si te cruzas en este instante, no me aguanto, ni me pienso aguantar.
Mañana ya será otro día, ya me habré olvidado. Simplemente, lo habremos pasado bien. Sin más. Sin trascendencia alguna, como tiene que ser.
Qué cojones, lo voy a hacer. Sacaré tiempo de algún bolsillo para arrepentirme.
Calibri 3
Hacía frío. Mucho frío.
Había vuelto a olvidarme de encender el despertador ayer, y no había sonado. Por lo tanto, y como de costumbre, llegaba tarde al instituto.
- Adiós mamá, me voy, llego tarde, recuerda que no vendré hasta la noche.
- ¡Acuérdate de llevarle el paquete a Cami!
- ¡Ya lo sé, nos vemos!
- Vale, te quiero cielo.
- Y yo.
Cerré la puerta con estruendo y fui a la parte de detrás a sacar el coche, una Ford Courier verde hoja y ya destartalada de cuando mi padre era joven. Metí las llaves e intenté arrancar. Nada. Volví a meter las llaves por segunda vez. Nada, no había manera. Se había fastidiado el motor. Siempre en los mejores momentos, joder. Siempre cuando más lo necesitas. Volví a enrollarme la bufanda al cuello y eché a correr, esperando que no fuera aún demasiado tarde y no hubieran cerrado ya la puerta.
La calle estaba envuelta en un encanto tétrico y lúgubre, como el de las mañanas de Febrero en Seattle. La humedad se notaba en el ambiente, se colaba entre los pliegues de la ropa y por cualquier mínimo espacio o microfibra. Tenía las manos congeladas, la nariz congelada, los pies congelados. Helada. En el telediario de anoche habían comunicado la llegada de las primeras ventiscas y tormentas a partir del lunes siguiente, y que nos mantuviéramos en estado de alerta por posible corte de las vías de comunicación con el pueblo.
Aquel fin de semana justamente habíamos ido a visitar a la abuela a Port Angeles, y ya de paso a coger unas pocas provisiones por si era al final cierto aquello de que empeoraría el temporal en los últimos días. El ultramarinos de Carlsborg se había vaciado en cuestión de un par de jornadas, y tan sólo quedaban unas pocas latas de conserva, cecina y brandy que resultaban más bien poco útiles, y apetecibles, por añadidura personal. No es que tenga nada en contra del brandy... pero no sería de mis prioridades si estuviéramos cubiertos de nieve hasta las rodillas.
En aquellos días en los que el viento me cortaba los labios, me solía acordar de los cálidos veranos en La Push, con James cogiendo olas y las comidas al rededor de la fogata los mediodías que más refrescaba, justo después de salir del agua. Solíamos tirarnos horas metidos en aquel caos de olas y neopreno, hasta que se hacía tarde y había que volver a la cabaña. James tenía una allí, justo al lado de la playa, perfecta para cuando decidíamos escaparnos algún fin de semana entero sin pasar por casa. Recuerdo todavía cuando, a principios de Julio de este mismo verano, nos pillamos la furgoneta con las tablas y desaparecimos de nuestras casas surante una semana entera. Fue fantástico. De hecho, era lo más fantástico que me había sucedido en estos últimos meses. El olor a arena y sal pegado en las sábanas, y todas aquellas risas y bromas y ratos y momentos y todo en general, que lograban arrancarle la mejor de las sonrisas.
James.
Odiaba echar de menos todo aquello.
I can't quit you, babe
No sé por donde empezar.
Mejor si es por el principio.
No sé de qué manera sentirme. Son distintas cosas al mismo tiempo, y sin embargo, no tengo unas ganas tremendas que lanzarme al desahogo inmediato y socorrido de ponerme a escribir para evitar así unas lágrimas. Que no, que no, que eso ya se acabó. Lo prometo, subconsciente, que ambos nos conocemos lo suficiente. Los fines de semana me agotan, en cierto modo...
Creo que estoy perdiendo a mis amigas. Sí, tal cual, esta vez no lo enmascaro ni maquillo. Venga, señores, a lo loco. Seguramente acabaré arrepintiéndome de todas estas confesiones. Cosas de Internet, supongo.
En fin, es obvio, las estoy perdiendo. Ellas han seguido adelante con su vida y con su adolescencia y yo decidí sumirme en mi propio egoísmo y modo de ver las cosas. Así de simple. No es mi culpa, por alguna extraña razón que desconozco nunca se me ha dado bien ser como vosotras. No lo soy, no he podido serlo. Quizás algún día lo sea... pero aún a mi pesar, tengo serias dudas.
No puedo quejarme, no puedo objetarles nada. ¿Qué puedo hacer? Ver como la cosa sigue su curso. Punto. No me sumo al carro, seguiré nadando a contracorriente, ya son un par de años de práctica. De hecho, no hay nada que me moleste más que cuando os ponéis eufóricas por esas nimiedades. Que no, que no me enamoro, joder. Que no. Que no quiero a nadie. Que no sé querer a nadie. ¿Tanto os cuesta de reconocer? Que se me da mal. No sé querer, me da miedo que me quieran. No puedo querer a nadie que conozca lo suficiente, pero tampoco dejo que nadie pueda conocerme. Por tanto, sola. Sin pareja. Ya está, no es malo, ¿qué veis de malo? ¿No se puede estar feliz sin nadie? No es necesario tener un novio fantástico o horrible para sentirte complementada.
Ahora. Me odio en este tipo de entradas. Me odio, muchísimo. Es decir... odio hablar de mi en este sentido, contándolo en primera persona. Soy feliz tras mi máscara de palabras inteligibles, mis acrónimos, mis nexos inconexos y mis subordinadas sustantivadas. La borraría en este instante, y aún así, sé que no debo. Terapia, terapia. Tienes que recopilarlo todo... De acuerdo. Seguiré.
Estoy sobrepasando los límites de lo natural. Me estoy pasando, mucho. Demasiada disciplina, demasiada imposición. ¿El problema? Podría poner fin a esta obsesión cuando quisiera, pero no quiero. Realmente no quiero. Los resultados son obvios, acabo bailando dentro de los pantalones. No preciso a dar más detalles, no sé quién puede leer ésto, pero no me apetece que nadie me lo reproche, la verdad. He pasado a hacer cosas que... que antes no hacía. Me asusto de mi misma, y no de lo que haga, sino de lo que pueda ser capaz de hacer.
Aparte. Estoy conforme. Lo estoy. Pero por encima de todo, muy por encima... las madrugadas de cualquier día de la semana, sobretodo si son las de sábado, me hacen sonreír, y de verdad. ¿Sabes? En si me muero de ganas de lo que sea. En serio que sí, que de lo que sea.►Led Zeppelin | I can't quit you, babe
Strange Brew
Yo no sé qué veía en todo aquello, pero me hacía sentir bien, al fin y al cabo. A pesar de que padecía más que disfrutaba. Pero me hacía feliz.
Puede que me tomara demasiado a pecho aquello de que "Año nuevo, vida nueva", y hasta al subconsciente haya llegado la idea de que algunos improbables valen más como imposibles que como otra cosa. No sé. Ahora me acuerdo, y pienso que era estúpida. Sí. Veía lo que quería ver donde quería verlo, y en realidad no había nada. Qué cosas. Y no era todo culpa mía... a mucha gente le gusta vivir a través de otras personas. En mi caso, eran suficientes. Parece que a todos les parece fácil, de repente. Pues no era tan fácil. Joder, no lo era.
Me da un poco de pena. La situación, en general. Haber llorado tanto, pensado tanto... tanto tanto, también. Supongo que es (era) inevitable, y lo será también todas las siguientes veces. Pero no es tampoco la primera vez que miraré ahora a alguien y no me saldrá en automático sonreír.
Ya no tengo frío, ni aunque estemos en pleno invierno. También lo echaré de menos. Supongo.
Vintage Red
Gracias, aunque no sea por nada, y aunque sea también una tontería.
Cocaine
En estos instantes, la palabra mierda es lo que más se acerca a la realidad.
Mierda, mierda y mierda. Tengo de sobra, ¿os apetece? Es que ya sabéis, los amigos comparten, y esas cosas. Los buenos amigos. ¿Queréis? Y os aviso con tiempo, para que no tengáis que cambiar a última hora los planes, y os suene la alarma de incendios (ups, perdón, de simulacro de incendios) a mitad de examen. Una experiencia irrepetible. Os invito a no esforzaros por absolutamente nada, merezca o no la pena. Total, las coincidencias o el egoísmo ajeno seguro que os termina de joder todo lo que teníais pensado. No os hagáis expectativas, la experiencia, por lo menos a mi, me ha enseñado que siempre acaban decepcionándote. Y dicho sea ya de paso, que les follen. A todos. Estoy total y absolutamente harta de escucharlos, un día tras otro gritando, contínuamente. Estoy harta de que se haga la víctima, y que se tome la justicia por su mano y tergiverse las situaciones para ponerlas a su favor. De que odie indiscriminadamente y pretenda controlar mi vida. Qué te parece. A mi me parece que te puedes ir a la mierda, a esa misma mierda que me cubre hoy hasta la punta de la nariz. ¿Ves? Comparto. Es más, vas directamente, sin preguntar.
Analiza sintácticamente el concepto hasta los cojones y saca tus putas conclusiones. Cuento los días no para cumplir los dieciocho, sino para no volver a ver tu cara.
No creo que me limite hoy a quejarme de tal persona. El desencadenante de todo esto no ha sido, precisamente, al último al que me refiero. Pero puedes dejarme en paz un rato, tú a mi también.
Fin.
PD: Nadie tiene derecho a reprocharme ésto. Mi blog, mis normas, mi odio efímero y mi decisión de escribirlo. Kaputt.
Tears in Heaven
Que ni para, ni se detiene, ni cesa, ni piensa dejar de moverse. Y sigue, y continúa, y más, y más allá, más lejos, aún más lejos. Más cerca de lo improbablemente alcanzable.
Indie Rokkers
De la misma forma que en ocasiones las personas te resultan más imbéciles, más insoportables, más distintas. Si han cambiado, o si decidieron tomarse mis advertencias con tequila, radiactivos, y no con leche y café como los hube avisado. A su manera. Se han sacado de su bolsillo sus propias leyes y normas y, no sé, pero todas ellas me resultan infantiles a la par que absurdas. De repente salen hasta de debajo de las piedras tropecientas nuevas parejas con fecha de caducidad en la frente. Algunas parece que van a durar más de lo previsto. Otras, es duro prever en cuántos meses acabarán odiándose, como si antes no hubierams leído la misma historia, el mismo cuento. Quizás soy yo la escéptica, o me gusta en exceso el conformismo. Quizás es que esto de las costumbres me viene demasiado al pelo, y que la palabra compromiso es un alérgeno para mi piel y, en general, para mi misma.
Como extraños.
Heartbreaker
Despertador. Pi. Pi. Pi-pi-pí-pí.
Diecisiete de Enero. Martes.
Las chispas de rocío salpicaban el cristal de la habitación esta mañana a las seis y media. Pi. Pi. Pi-pi-pí-pí. ¿Ya? Pi. Pi. Pi-pi-pí-pí...Vale, vale, me levanto. Pi. Pi. Pi-pi-pí-pí... Apágate de una vez. Sí. Ya. Oh, vale, mierda. Olvidé bajar la persiana hasta abajo anoche, después de la tormenta. ¿Estará empañado? Creo que ha entrado agua por la ventana.
Me levanto de un salto. Nada, gris. Está nublado. Ni si quiera llamaría a ésto estar nublado. El cielo se viste de algodón y humo y frío para empezar el día. Suena bien. Suena a invierno. En fin, es obvio, es pleno Enero. La casa está a oscuras, nadie se ha movido de su cama todavía. Ando descalza, el suelo está helado, congelado. Necesito un par de calcetines... Ayer me volví a acostar tarde, cada vez tengo más sueño. Pero, ¿cómo meterse en la cama temprano, con tantas ganas de hablar? Algo me presiona el pecho, una sensación de esas absurdas que describen en los libros cuando estás nervioso. No sé, ésto me recuerda a aquellos días en los que Time era un reciente descubrimiento y me gustaba jactarme de que no me arrastraría nunca por nadie. Sonrío. Cuánto nos reímos hace un par de días o tres, con esa tontería... "No me pienso arrastrar". Unas carcajadas mientras me seco la cara. Parece que han vuelto los buenos tiempos, y con más fuerza que antes.
Shine a Light suena en la radio portátil del cuarto de baño mientras dispongo a ponerme un par de medias bajo los pantalones. El frío cala hasta los huesos, el termómetro bajará hasta los seis grados de temperatura en Valencia y Alicante decía anoche la mujer del tiempo. Pues vaya, más capas, pareceré una auténtica cebolla.
Y de repente, un nuevo sabor de boca. Se me pasa por la cabeza echarlo de menos. Echarlo de menos... ni si quiera lo quise. No. No lo hice. Tan sólo hay que verlo, a las pruebas me remito. Septiembre, Octubre. Obviamente, no me importan sus decisiones. Él es feliz, yo lo soy también a mi manera, cada uno por un lado, hemos tomado caminos diferentes. Nunca puse remedio a que la amistad se acabara, digo yo, en parte no puedo quitarme la culpa. Pero siempre piensas qué hubiera ocurrido si hubieras tomado, precisamente, esa decisión a la que tenías miedo. Qué hubiera pasado si quizás nunca te hubieras arrepentido de ese futuro tan transparente. Y si te sigue mirando, y si sigue acordándose de ti. A estas alturas, incluso aún me resulta surrealista que todo aquello pasara.
Al igual que, a estas alturas, ya no me duele nada, porque no se puede sacar nada de donde no hay.
Que devoré su moral por no quererlo, que me comí sus horas, minutos y días y le vendí esperanzas recicladas. Y aún así sigo buscando sus miradas, y sería capaz de robarle otra vez todas sus sonrisas. Sin si quiera mover lo más mínimo mis sentimientos. Sería capaz de destrozarlo, despedazarlo, acabar con él.
Acarrearé con la culpa, de acuerdo. Tengo sed de deseo, soy vampira de sus "te quiero". Y en general, de los de cualquiera.
Elvira Madigan
Lo más grande dentro de lo conocido, lo más pequeño de lo que queda por disfrutar.
Cinco segundos, suficientes para condensarlo todo en un punto infinitesimal. Tú. Cinco segundos. Cinco minutos. Cinco horas. Cinco, cinco, cinco. Cincolores, cincomprender, cincogerse, cincompromiso, cincobarde, cincolosal, cincomplot, cincongelado. Cinquererlo ahora me toca vivir con ésto.
Se abren las puertas de la percepción para todo el que quiera escapar de la realidad. ¿Nada? Nada.
80's Life
No sé de qué vienes ni de dónde has salido, no sé de qué quieres que me acuerde cuando te veo. Pero sin duda alguna, ni tan sólo la más mínima sombra de tus palabras pueden hacerme sentir ya bien. Eres un completo extraño. Eres un completo nadie. Desapareces y reapareces con todas las esperanzas del mundo, que además, ¿quién te las ha dado? Perdona... Perdí la cuenta. Siento que tengas que dar media vuelta para volver por donde has venido. Esta vez... Esta vez no ha sido mi culpa.
Aprenderemos a madurar por nuestra cuenta. Y aprenderemos a vivir sin el uno, sin el otro. Y si tenemos que sonreír aunque no nos apetezca... Me acordaré de ti las tardes de frío y calor, y cuando, a mitad camino hacia alguna parte, tu olor me traiga días en los que tuve esperanzas de que los kilómetros no fueran un obstáculo.
¿Por qué apareciste? ¿Por qué te hice desaparecer?
Trailerpark
He perdido por última vez, aunque de la mejor forma posible.
"Los hombres no pueden estar solos". Ya lo sé Rose, ya lo sé. Que arda en la pira de fuego junto con todas sus mentiras. Mentiras, ¿por qué? Los mismos métodos, las mismas formas, las mismas maneras de engatusarla. No, no me molesta ella, no me molestáis vosotros. Me molestas tú. Me dueles tú, porque me recuerdas al resto. Y me duelen todas tus antiguas falsas esperanzas, por haberlas creído ciertas entonces y todavía, que ahora desaparecen. Mi problema, supongo. Totalmente mío, ésto de confiar de vez en cuando. Tú no has querido, con o sin pronombre personal. Pura engañifa, la llamada mierda de todas las veces. Son niebla. Son nada, y por ser nada, no son.
Es obvio, me das igual desde hace tiempo. Eres otra persona más a quien no sonrío, pero sí, tenías importancia. La tuviste, breve y atenuadamente, carente de intensidad, pero la tenías, en tus manos. Lo que no me puede dar igual es creerte. No me da igual. Nada de lo que pudiste(is) hacer se escapa a mi memoria ni conciencia. Por desgracia, supongo. Recae como una losa. Plaf. Supe retirarme a tiempo, y ni si quiera lo hice con conocimiento.
Suerte. Al final existirá.
Sleep at night, the worlds growing old.
Have a Cigar
via Sockenkatze
Pues sí, no se qué encuentro en él, sólo se que me encanta. Lo veo por la calle, con esa jodida chaqueta de cuero negra que tanto me gusta. El pelo... oscuro, castaño oscuro casi negro, o ¿es negro del todo?, los ojos claros, verdes o azules aguamarina, clarísimos, fríos, sugerentes, no se, tiene algo... algo distinto, especial. Se enciende un cigarro, aspira el humo, cierra los párpados en una especie de disfrute personal. Parece que lo está besando, joder. Un ligero momento de éxtasis. Deja caer la cabeza hacia atrás, y suelta todo el aire, una bocanada de gris con olor a maría... No llega a los 17; le da al ácido, a las pastillas, a la cocaína, a los antidepresivos, le da a todo. Lo sé, pero, qué coño más da, sigue siendo perfecto... Se ríe, habla con los amigos, saca un par de cigarros más mientras están apoyados encima de un coche. Suena Pink Floyd de fondo. Sí, sin duda alguna. Reconocería ese Have a Cigar a kilómetros de distancia. Si hablamos de confesiones, lo reconocería, a él, a millares de millas de distancia.
Me chifla esa forma que tiene de andar, esas zancadas desgarbadas, como si encarnara toda la esencia de Mick Jagger en cada uno de sus movimientos. Atracción, repulsión, atracción, atracción, atracción. Total, irrefrenable. Tiene una sonrisa... una especie de mueca entre la prepotencia y el colocón, con la mirada penetrante, descifradora, matemática, curiosa, atenta; misteriosa, en conclusión. Te desnuda con la mirada, lo juro, lo he visto, no te deja indiferente; que no son pocas las estúpidas que lo persiguen como un perro deseando echar un polvo, locas por su naturaleza fría y salvaje, locas por sus maneras y su encanto. Locas por el humo de su tabaco. ¿Y lo peor? Consigue lo que quiere con su chasquido de lengua. Si caes, has caído, sin salida, agujero negro. Aquí sólo te basta el todo o el nada. La tentación es muy dura y la lujuria excesiva, las cosas como son, no sería la primera vez. Ni la última.
Y aquí, yo. Parada, desde la otra punta del aparcamiento, impasible, inmune a sus encantos. Se gira, me mira, sonríe. El cigarro. Los ojos, sus ojos. Su boca. Sus labios. Su pelo. Ah, lo sabe, sólo puede saberlo. Tiene la teoría de que toda su química y su física me atraen más que los dos polos opuestos de un par de imanes. Pero nadie ha estado tan equivocado nunca. Ni su física, ni su química. Me basto con su sonrisa y sus endorfinas de cada vez que se acerca a darme los buenos días cada mañana.
¿Me basto?
No tengo ni para empezar.
Pink Floyd | Have a Cigar
Lo escribí hace un año y pico o así y he tenido una necesidad impetuosa de publicarlo.
Lo escribí hace un año y pico o así y he tenido una necesidad impetuosa de publicarlo.
Some Kind of Nature
Hoy ha sido un buen día. Pero hoy faltarán las palabras.
Tengo pájaros en la cabeza al estilo de Amaral, así que prefiero abstenerme de llenar también esto de pío-pío.
No sé si habréis escuchado algo de Gorillaz... no es que me vayan mucho, pero ésta canción me gusta, dentro de lo que tienen. Quizás es porque tengo un día raro y una época ligeramente indie. No sabremos cuánto durará, pero mientras dure... ¿bienvenida sea?
Suck It and See
Las manos en los bolsillos de mi chaqueta favorita. Mi, tu, nuestra chaqueta favorita. Aún a pesar de todo, jugamos al escondite con la primera del plural, por miedo a todo y nada. Que si te hicieron daño. Lo sé, y a mi también. El dolor une a la gente, se llama tópico.
Somos distintos. No somos iguales. Tú tienes miedo al dolor y yo a la oscuridad y al silencio, pero nadie te impidió aún así conocerme en aquel garito del Centro a las 23:57. Recuerdo cuando dijiste que tres eran los minutos que quedaban para las doce y las canciones que te hacían llorar cuando recordabas a tu hermana. Supongo que, dentro de todo lo que me atraía de ti, que no era poco, eso fue lo más tierno.
Me gustabas cuando encendías el cigarro y te lo llevabas a la boca, manteniendo la mirada fija en el suelo. Aquellas tardes en el Castillo me ponían los pelos de punta, el frío calaba hasta los huesos y yo nunca llevaba bufanda. También me acuerdo cuando nos reíamos jugando a ver quién hacía más cosquillas y acabábamos rodando sobre el césped del parque, uno encima del otro.
Supongo que me gustas. Me gustas cuando me haces cosquillas, cuando intentas atraparme con tus brazos y me miras diciéndolo todo. Me gustas si eres el que dice la verdad e intentas adivinar cuántos hijos tiene ese hombre de chaquetón azul marino, si tu cigarro está en su pitillera o si aspiras el humo con suavidad. Pero me gustas más si es el humo de tu tabaco el que entra por mis pulmones, y si aspiro en un intento de que entres, sí, tú, dentro de mi. Y me gustas si te acercas y me susurras: "Te he echado algo de menos" porque conozco que tus algo me prometen un siempre. Que si me lanzo contra tus labios, que si juego con tus manos y con tu pelo. Que si me entra la risa a mitad del beso. Que si lo que más adoro en este mundo son esos ojos claros y tus pestañas rizadas, y esas extrañas coincidencias que hacen que la vida no sea sólo vida, sino estar contigo.
Alguien consiguió mentirme y engañarme haciéndome pensar que los Misfits sólo eran una serie. Aunque, pese a todo, decida seguir creyéndomelo con tal de no seguirte el juego.
Gracias B, M. Gracias, porque por gente como vosotros los días pueden ser aún más brillantes. Gracias por ser lo que sois, juntos y por separado. Por ser insoportablemente pastelosos, por quereros y por quererme. Gracias porque éstos son la clase de detalles que me hacen imposible separarme de vosotros.
(Detalles como Dr. Jekyll y Mr. Hyde y Led Zeppelin I y IV. A modo sorpresa. Es obvio agradecéroslo, chicos. Muy obvio).
Only You Know
Y cuando los días nos pesen y nos ahoguemos en las tarrinas de yogur de Danone, sabremos si es cierto eso de que algunas verdades, al igual que las amistades, sólo podemos descubrirlas en los momentos más jodidos de nuestra existencia. Ah. Y ya sabías, o deberías saber también, que las heridas si es con Betadine cicatrizan mejor. Así que no seas tonto y no sufras si sabes que puedes evitarlo.
Tengo una noche terriblemente terapéutica. Hoy no lloraré. ¿Alguna vez dije que estoy cargada de cinismo? Dios santo... no apliquéis esta cuestión al contexto. Hoy, no me pesa decirlo, pero soy feliz. Y mañana a ser posible también.
Us
Lo que vais a ver es una ficción. Cualquier parecido con personas vivas o muertas es pura coincidencia.
Especialmente para tí Jenny Beckman. Zorra.
Regina Spektor | Us
Regina Spektor | Us
Todos tenemos una oportunidad al cambio al principio de cada curso, y al inicio de cada verano. Pero también nos regalan un año entero y nuevo por si decidimos dar nuestro giro de 180º unos meses más tarde.
Que ojalá todas tus elecciones te hagan feliz. Porque uno es dueño de su futuro y su presente, aunque esclavo de su pasado. Pero si hay algo que podemos aprender es que hay que coger al toro por los cuernos y aferrarte al timón del barco como si se fuera la vida en ello. No hay mal que por bien no venga, ni puerta que no podamos volver a abrir. Que todo tiene una razón de ser, a veces tocará aguantar con lo que venga y pagar por lo que hiciste. Y lo que tenga que venir, ya llegará. Sin prisas. Sólo con una sonrisa.
Porque si tú no haces las cosas por ti mismo, nadie las hará por ti.
Aguantando el tipo, libres, fuertes. Fe-li-ces. Éste es mi año. Nuestro año.
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"La verdad no se encuentra, hijo. Ella lo encuentra a uno."
Espera, mirad quiénes han venido. Las gracias continúan, nos duele la barriga de tantas carcajadas. María se queda sin aire, y yo me quedo encogida en el sofá entre risas. "No puedo parar" "Dejadme subir, tengo frío..." "Canta, y te abrimos la puerta". El balcón se llena de uvas, genial, y Rebeca no para de gritar. ¡Acoplados! Querida Mel, ésto no va por tí, pero fuera todos de mi casa. Ah, no tenemos chuches. Corre, corre, hablemos en privado. Cotilla de mierda, ¡ya se ha enterado! Lo odio. Ya, yo también. ¿Le decimos que si quiere compartir con nosotras? Así salimos a menos por barba...Oye, pues sí. Pero primero, consigamos. Perfecto, perfecto.
Deja de picotear, maleducado. Y mientras, no aparece la cartera. "Suéltame, ¡hipócrita!" "¿Cómo?" "¡Hipócrita!" "La que es una hipócrita aquí es tu amiguita" "Pues no". Mira, se ha traído la camiseta. Sí, la fantástica camiseta que tenemos igual. ¿A que es perfecta? Hace demasiado frío para ponérsela... A todo ésto, enciende el radiador, me estoy congelando, joder. "No nos han invitado a la cena con los demás, ¿a vosotras os parece? A mi fatal..." "Va, chicas, miradlo por el lado bueno, estaremos más tranquilas arreglándonos..." "A él tampoco lo han invitado" "¡Somos una élite!" Vamos a jugar a las cocinitas. Mel, ¿nos ayudas? Me estoy poniendo nerviosa... Pues no sé qué es peor, es Rebe la que está histérica. Ahora sí que se ha enfadado de verdad. Va, no te pongas así, te ayudamos... Así barría, así, así, así barría, así, así... Yo recojo el salón. Limpia el balcón. No. Que lo limpiéis. Va, Álvaro, haz algo. Rebe, no llores por favor, va, ea, ea... Una pequeña sorpresa. ¡Cabrones hijos de puta, me lo había creído! Otra vez las carcajadas. Me meo, en serio. Tengo el corazón a mil, de verdad...
Y así, durante un par de horas. Todo concluye con la expulsión de los nominados. Adiós Miguel, adiós Álvaro, au revoir. No, no nos importa lo ofendidos que estéis. Adiós, adiós. Espera, ¡el móvil! Ya está, ya te puedes volver.
Y cenamos, como una bonita familia. Qué buena que está la smerdacciata de María, en serio, es sublime. Y los lomos a la pimienta ni te cuento. Sobrará y todo, rebosa la comida por la mesa. "¿Quién ha puesto el agua en los vasos...?" "Yo, es que soy educada" Sé que suena repetitivo, pero no volvieron a faltar las risas, y todos los comentarios subidos de tono que nos caracterizan. Que la noche promete, que hay que hacer una lista de propósitos. Que quiero beber y beber y beber y no parar, y yo gastar el condón.
Pero se ve que nuestra electrizante felicidad derivó en un cortocircuito.
Literalmente.
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Primera Parte.
"Nada mejor que leer acerca de los problemas de los demás para olvidar los propios"
La Nochevieja más extraña e inesperada de mi vida. In a few words.
Por alguna razón, dije, "Esta noche voy a caerme por los suelos, voy a ponerme cieguísima". Bien, querido Karma, te tomaste demasiado al pie de la letra estas palabras. En exceso, diría yo. Acabé bebiéndome hasta las copas de los árboles, como en esa canción de Violadores del Verso, y cubata tras cubata, chupito tras chupito, lo último que me queda de esa noche son dos horas completamente en blanco, de las que no recuerdo nada en absoluto.
31 de Diciembre.
11:00 - Estación de autobuses, y todas las ganas del mundo. Nosotras cuatro, no hacía falta más. En una hora y media ya estaríamos en nuestro destino. La noche más esperada de los últimos tres meses, sin duda. La euforia era patente, estábamos muertas de ganas. No parábamos de hablar de qué haríamos, qué diríamos, cómo nos arreglaríamos. Anécdotas varias, suposiciones, ilusión, mucha ilusión. ¿Qué quiere decir hipócrita? La fantástica nueva risa de Majo. La camiseta de los Rolling. Risorio, chacho, acho, etcétera.
Y llegamos, al fin llegamos. Ni la mitad de frío de lo esperado, por lo tanto las expectativas mejoran aún más, si es posible. Menuda noche la que nos espera chicas... Nuevos compañeros, Red Zeppelin y una tal Naranja Mecánica, que más tarde se empeñaron en acompañarnos durante buena parte de la noche. La perdición, sea dicho por adelantado.
Pero las horas apremiaban, y entre unas cosas y otras, también llegaron los Reyes Magos con cuatro (tres) regalitos. Y aún más risas, y aún más felices. Y volaban las serpentinas, y nos tirábamos por el sofá. ¡Al suelo! Y caíamos, rodadas, sin parar de decir estupideces. ¿Y qué si nos comportábamos como niñas? Tenemos dieciséis, diecisiete años. Si no aprovechamos ahora, ¿cuándo lo haremos? Hay que cerrar el año como Dios manda.
Comemos, proponemos planes alternativos. Queremos divertirnos antes de que volvamos para arreglarnos. Intentamos atar cabos, solucionar disputas y peleas antiguas. Parece que todo está saliendo bien, somos un buen grupo, me siento parte de ellos.
La tarde se hace patente a las seis y media. Sesión de peluquería, sesión de maquillaje. "Mirad mi abrigo" "¿Qué te parece mi blusa?" "No me gusta cómo me está quedando el pelo..." "Pues yo necesito tres horas para arreglarme, tranquilamente"



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