Jaque mate

Lo más triste de las despedidas es que da igual cuánto queramos retrasarlas, es el final no escrito de la vida. Y más vale aceptarlo, más vale hacerse a la idea desde el principio de la novela. Lo más triste de las despedidas es cuando decides llevar tú la iniciativa, cuando te das cuenta de que la nostalgia sólo pesa mientras la cargues sobre tu espalda.
Porque lo efímero es vivir de ilusiones, la ilusión de que esa cosa se va a volver a producir. Que no hay nada que te deje con ganas para siempre, y que solo te quede el recuerdo.

Fin. Mayo de 2012.

Some might say

/ 31 de agosto de 2011 /

"No lo sé. No sé qué veo en ti, porque dejé de preguntármelo. Sé lo que veía y lo que voy a ver, pero no me preguntes qué hay ahora, porque lo desconozco. Es... es un contrasentido, ya que no tengo nada que elegir. No hay una decisión entre tú y otro chico, ni entre un "te quiero" ni un "mejor amigos". No la hay, no existen opciones, porque por existir, no existe ni una siquiera. Y... no sé qué quiere decir, no sé si eso implica entonces que me gustas o me dejas de gustar, no puedo imaginarme que no estás. Es eso. Pero tampoco eres mi amigo. No, joder, no sé si me sigues. No, no, no. Es... ¿sólo amigos? Es la pregunta. Pero, ¿cómo vamos a ser algo distinto de amigos? Es imposible, tanto uno como lo otro. Pero no querría tener que volver allí y esquivar la mirada cada vez que nos cruzáramos. ¿Sabes? Estoy cansada. No has sido importante, o no lo suficiente, así que esto no me afecta lo más mínimo, y no es despecho, bueno, nunca lo habría sido, pero... estoy siendo sincera. Ni yo te he marcado, ni tú me has marcado. Ya está, y no hay nada que superar porque tampoco llegó a ser nada. Y sé... que no es la respuesta a tu pregunta ni la que estás buscando, pero no puedo respondértela. No sé respondérmela ni yo, y es... frustrante, ¿sabes? Pero me tranquiliza. Me tranquiliza desconocerlo, porque no me importa, no quiero saberlo. No quiero saberlo de verdad, no me da la gana. Quiero quedarme tal cual estoy y saber que ha sido bonito, y ya está. Nada más. No tener que... recordarlo constantemente como algo bueno o algo malo. Pasó, y pasó. Ha pasado, sin más, ¡sin relevancia! Y prefiero que haya sido así. 
Lo siento, en serio que lo siento. No sé qué podrías haber esperado, pero yo decidí no esperar nada de ti, ni planteármelo.
No quiero querer a nadie, Miguel. Durante un tiempo quiero pensar en mí misma, en estar sola y aprovechar cada momento con mis amigos. De momento sólo quiero eso. Estar tranquila.
Te echaré de menos. Feliz verano."

1973

/ 29 de agosto de 2011 /


Y aquí estamos, otra vez, de nuevo, como si el tiempo nunca se hubiera parado. Tan sólo dejaste de mirar las manecillas del reloj, pero los días seguían sucediéndose y no quisiste darte cuenta. Ocurre eso. 
El principio, el fin. ¿Dónde acaba y dónde empieza todo? Quizás fue antes, o después, y nunca es exacto, nunca del todo, siempre fue algo esquivo y negado reiteradamente. ¿Por qué? Por qué. Por qué.
Pero sabes qué, no es cuestión de elegir esto o aquello, sino de elegir tú, o otra persona. La misma decisión, tomada por el otro, o por tí mismo, y el resultado es distinto. Y no siempre está todo claro desde el principio, ni se aclara nunca. Por muchas veces que le des vueltas a lo mismo, no importa. Supongo que... lo que quizás no estuvo decidido en su momento, bajo ninguna circunstancia, no tiene porqué estarlo ahora. Aunque no saber la razón es quizás lo más frustrante de todo.





Por una vez sé con total seguridad que no sé nada
Pero nada, de nada.

La mirada de la gente que conspira

/ 26 de agosto de 2011 /


En términos generales me la traen floja todas las cosas que no puedo hacer ni tener: es la ventaja de que todo lo que uno ve sea mierda o vaya camino de convertirse. Lo malo viene cuando uno ve algo que ostensiblemente no es mierda y a la vez se da cuenta de que no está al alcance. Ése es el momento de la humillación y a nadie le da gusto que le humillen. Un pobre diablo, o sea yo, puede aguantar mucho tiempo haciéndose el cínico, aunque no deje de ser un pobre diablo. Hasta que te humillan. Entonces hay que correr a esconderse donde no te encuentre nadie y echarse a llorar, con mocos y todo. Uno se reencuentra con el frágil infante defraudado sobre el que se asienta la personalidad de todo adulto, y recobra a la vez el ansia de conquistar el ensueño y la imposibilidad de lograrlo. Da igual cuánto corras o cuánto midas: ese sentimiento te derrumba. Hay gente muy esforzada y gente muy mañosa, pero es demasiado complicado seguir siendo duro mientras te estás comiendo los mocos...


Love of Lesbian - La mirada de la gente que conspira



No has asimilado nada, justo lo que pretendía.
Reaccionar y actuar, al fin. Reaccionar y saber decir,
"qué asco da, qué asco da"

Why worry

/ 25 de agosto de 2011 /


Las mejores palabras son aquellas que, a pesar de que ya suenan de por sí dulces, esconden aún más amor entre cada pausa, cada mirada, cada vocal y cada sílaba. 
Hay gente que odia las despedidas. Yo, no las odio, ni creo que pudiera odiarlas. ¿Sabes? Son necesarias. Cuando te despides de alguien a quien quieres, te inunda el valor. La falta de tiempo nos hace impulsivos, qué ironía, ¿verdad? Son famosas las típicas declaraciones de última hora, justo antes de que ella coja el tren y no vuelva nunca, o hasta dentro de tantísimo tiempo que se habrían olvidado mutuamente... En las películas siempre funciona. Me encantaría vivir en una película, joder.
"Imagina una banda sonora", me dijo un amigo una vez. "Imagínatela, ¿cuál escogerías?" Yo le dije que no sabría cuál, ya que hay tantas canciones que me pirran, que es casi imposible decantarse por una única. "Las películas tienen muchas, muchas canciones en su banda sonora. Además - me sonrió -, siempre puedes hacer como una especie de musical de tu vida... ¿quién dice vida? ¡Ponle música a cada momento de ella!"
Y tenía razón. Cada día tiene su propia banda sonora. A veces es un Heart of Glass de Blondie y otras un Lover, you should've come over de Jeff, pero nos definen por unos instantes. Y es que esa canción eres tú, totalmente, arrebatadoramente tú. 
Y por eso escojo Why Worry de Dire Straits. Porque lo que me trae son días preciosos en tarritos con aroma a  césped recién cortado. Pero sin embargo, son como recuerdos recientes... lo cual es extraño, ya que acostumbro a añorar aquellos momentos en mayor medida lejanos. Incluso me atrevería a decir que son momentos que todavía están por llegar. Si es esto último, me alegro de verdad, porque si hay algo que me inspira esta precisa banda sonora, es tranquilidad. Tranquilidad, y felicidad.

Set the controls for the Heart of the Sun

/ 24 de agosto de 2011 /

Si Tom había aprendido algo, era que no se podía atribuir una importancia cósmica a un simple acontecimiento terrenal. ¿Casualidad? A eso se reduce todo, nada más que casualidad. Tom por fin había aprendido que no existían los milagros, que no existía el destino, que nada estaba predestinado. Lo sabía... Ahora estaba seguro de ello.

No he podido evitarlo, he vuelto a verla, 500 Days of Summer.
Soy una terrible fan de la comedia romántica, está clarísimo. Si hay algo que realmente encuentro irresistible son esas tardes de fin de semana hibernal arropada con una manta encima del sofá, un chocolate calentito, buena y limitada compañía (de normal prefiero verlas sola o con un/a unico/a amigo/a) y la película más moñas o pastelosa que se nos ocurra. Si además he de elegir, con seguridad me decantaría por una de Hugh Grant, como El Diario de Bridget Jones, Love Actually o Notting Hill.
Tengo unas ganas ingentes de irme de fiesta, pero aquí se puede hacer más bien poco, todos están en sus respectivos pueblos, y en fin... Cabe la posibilidad de poner en marcha el plan B e irme de inquilina a casa de una amiga, pero siempre se me ha dado mal el parasitismo descarado, así que tendré que conformarme con esta ciudad fantasma mientras mis dos queridos hamijichuelos están disfrutando como dos malditos críos en esas tierras inciertas. Dios, qué frustrante.
Me siento terriblemente vacía de sentimiento puro y duro. No sé si me explico. Tengo una teoría por la cual me guío que es que realmente no llego a sentir en su totalidad el miedo, el dolor, la alegría, la desesperación... hasta que no estoy enamorada o me gusta una persona. Parece que cuando sí es así, lo vives todo con una especial intensidad, estás más sensible o más receptivo, quién sabe. No estoy indiferente. No, tampoco es eso. Lo que ocurre es que busco esas sensaciones en otros ámbitos, como la amistad. Me vuelco totalmente en mis amigos, sobretodo en aquellos a los que más quiero. Y en realidad la situación se hace un poco más extraña que de costumbre, porque convivo con ese sentimiento de demostrarlo contínuamente con el de la represión. Y ahora pensaré, ¿represión? Sí. Guardármelo todo, como antaño. Hasta... ¿explotar? 
Esta vez, desconozco si para bien o para mal, no hay nada que pueda hacerme reventar.
Ah, van a ser unos meses muy, muy largos.


PD: Los martes y sábados escribiré la historia por capítulos.

Capítulo 1

/ 23 de agosto de 2011 /

Éramos la envidia, éramos la moda. Una serie de juegos, rutinas y circunstancias estereotipados en el momento y lugar adecuados. Éramos sexo, anfetaminas y whiskey en un mismo trago. El baile exótico de una brasileña en los Carnavales de Río de Janeiro concentrados en 45 m2. Excesos, excentricidad, éxtasis, exageración, extremo, éxito, excitación, exclusividad, exhibicionismo, experimentación. Exorbitante. Exultante. Exponencial. Qué cojones, éramos un eterno ex llevado al límite del agotamiento y el insaciable apetito de un jaguar tras una presa complicada. Si de algo carecíamos, era de modestia y sentido de la orientación. Íbamos a la caza del capricho sin importar el cómo ni el quién. El juego era el riesgo, todos arriesgaban como si no existiera mañana. Una pésima interpretación del "Carpe Diem" por parte de un grupo de gilipollas que no sabían muy bien a qué se enfrentaban, pero que aunque lo hubieran sabido, les habría dado absolutamente igual. Mezcla de gustos, prepotencia, búsqueda de nuevas experiencias y un extraño sucedáneo de amistad que brillaba por su fugacidad. No cabía duda, era mi puto estilo de vida, puto, pero mío. Y eso es lo que importaba.
Era Julio, era 22. Era una tarde de lluvia y humedad, de ésas con las que te sorprendes por la mañana con una cortina de agua. Una habitación al fondo a la derecha con poca luz y mucho humo. Pequeña, recóndita, llena de cachivaches, algunos más útiles que otros. Discos por todas partes, extendidos por el suelo, por las estanterías, por el sofá cama. Una nube de melocotón y tabaco impregnaba las paredes con su aroma dulzón.
-Mira - decía con furia, mientras entrecerraba sus ojos, de un verde brillante con pequeñas motas doradas, y acercaba un cigarro a sus labios, aspirando con fuerza-, le cortaba una oreja mientras suena Stuck in the middle with you, me visto de druga y le pego con un bastón. Lo tiro desde un piso 14, como Andrea Feldman, le doy un martillazo como Jim Gordon a su madre y le echo veneno en el whisky como a Robert Johnson. Y... ¡Oh, oh!- exclamaba con emoción intentando dejar caer la colilla en una lata de cerveza vacía-, y luego, luego le soltaba "Eh, ¿lees la Biblia? He memorizado un pasaje para tí..."
Andrea estalló en una sonora carcajada.
- Saquemos el lanzallamas y fumiguemos zorras, joder - comentaba mientras sorbía su Shandy.
- ¡Sí! - rió Cecé - A ésas las metería en un Rolls Royce y lo aparcaría en la piscina.

Cecé. La pulguita. Castaña oscura, con una naricilla diminuta salpicada de pequitas y la piel blanquísima. Un comprimido de metro sesenta y dos de psicodelia, sarcasmo en estado puro y voz de Pitufina. Esa clase de personas que se irían de juerga con Keith Moon y Janis Joplin y no aparecería hasta la mañana de los dos días siguientes con un sombrero de vaquero, un único zapato y un cubata todavía sin acabar. Ella era las puertas de la percepción, el diamante loco, el silencio incómodo que nunca debería ser rellenado con palabras estúpidas. Robert Johnson vendiendo su alma al diablo. Nameless, wordless, unexplained. Única.

- "Polipos asquerosos, escoria del mar, gelatinas con complejo de pez, si tuvierais ojos os los arrancaba..." - Sonrió con timidez y arrugó la naricilla, como bien sabía hacer. - Eso en lo más profundo del mar, y yo mientras en medio de un ataque de pánico, agarrada al palo de ése maldito trasto que a la mínima te hace caer al agua, en fin.

Más risas, más humo. Andrea  se acurrucaba en su esquina favorita de la habitación, junto al póster de Jim, con los piernas inexplicablemente extendidas sobre la pared y la cabeza en la almohada de la cama. Giró con suavidad, revolcándose sobre la colcha, se apartó un mechón de la cara y sacó el móvil de su bolsillo. Ningún mensaje nuevo. Se mordió el labio inferior. Ninguna señal de vida. Cecé se percató del gesto.
- ¿Sigue sin...?
- Nada - respondió con sequedad, sin apartar la vista del teléfono -. Nada de nada, pulgui - suspiraba.
Cecé cruzó la habitación a rastras y se sentó a su lado.
- Déjalo. Es un completo idiota. Sonríe, venga. - y comenzó a hacerle muecas.
Hacía años que se conocían, o mejor dicho, hacía años que creían conocerse. Hasta hace apenas uno, no comenzaron a crecer juntas. El misterio de las casualidades, como me gusta decir a mí: Darte cuenta de que un mero detalle, sólo uno, hace que el tiempo se detenga, frene lentamente para avistar una panorámica de lo que hasta entonces creíste vida. Una muda de mentalidad, una especie de nueva realidad a la que te enfrentas, o te estás enfrentando. En fin, lo que los muggles llaman cambio. 
Eran ellas dos y el mundo. Eran ellas dos, y no hacía falta nada más.

Someday never comes

/ 22 de agosto de 2011 /


De igual manera que cada día amanece a una hora distinta. Un nuevo amanecer, un nuevo minuto. 
Es increíble cómo la falta de problemas te resta inspiración. No hay centro, no hay nada, los problemas son efímeros, quizás no tanto, pero al menos sí nimiedades. No existen retos. Estamos en el mismo puto punto que hace exactamente un año. ¿No sientes que tu vida está vacía de sentimientos? No, no, no de sentimientos, sino de ese arrebato, esa pasión, imprevisión, nervios, cosquilleos que te recorrían la espalda al pensar en esto o aquello. Ya, sé que me entiendes. Pero, ¿lo sientes? Argh, ¿ves? Eso lo echo de menos, eso me da rabia. Sentirte perfectamente y añorar querer a alguien.
Lástima. Esto va a ser una buena cosecha de sarcasmo.

Creedence Clearwater Revival - Someday Never Comes

Friends will be friends

/ 21 de agosto de 2011 /


Cuando hay barrancos. Cuando se equivoca de colegio. Cuando "Oh mierda, ¿Helter Skelter es de los Beatles?" Cuando no me gustaba Money. Cuando bauticé a Lou. Cuando deseaba acabar el año, y empezar uno nuevo. Cuando jugaba al ajedrez. Cuando descubrí el Iruña. Cuando prefería un chocolate caliente con churros a un frapuccino. Cuando vamos a la UME-que-no-es-la-UME. Cuando me quedo hasta las tantas. Cuando Bill ataca. Cuando paseo por el Centro, voy a la Fnac, al Starbucks, y nos quejamos de que no hay nada que hacer. Cuando gasté todo mi saldo a base de mensajes. Cuando conoce al Sr Mangas. Cuando odio los vectores. Cuando no quiero tener dieciséis, soy un monstruo y nazco en un día de mierda. Cuando me preparan una fiesta sorpresa. Cuando los veo tocar. Cuando SIEMPRE llegan tarde. Cuando me paso por el hospital. Cuando hago de Celestina. Cuando llega el fin del mundo. Cuando canto Yesterday ebria y dejo toallas a hipotérmicos. Cuando hago esperar dos horas. Cuando llamo por teléfono deprimida. Cuando escribo canciones, me presento sin avisar y como McFlurrys. Cuando me harto de escuchar al Tito Nacho. Cuando "celebramos" su cumpleaños... un mes después. Cuando tomo el té al estilo British y llaman borrachísimos. Cuando los orcos ingleses los devoran. Cuando se aprenden Stairway to Heaven y el solo de Bohemian Rhapsody. Cuando los echo de menos. Cuando hablo con ellos a dos bandas. Cuando es el señor Fredicksen, y el chico-que-se-equivocó-de-colegio. Cuando uno es un moñas ultrablanco, y el otro un metepatas cabezón. Cuando "le pica", cuando habla por los codos. Cuando me dicen que soy fea, insoportable, con voz de pito, gritona, que me odian, que no me quieren, cuando me mandan callar e insisten en ver mis orejitas o que les cuente mis cosas...
Son las 2 y media de la mañana en pleno Agosto, te estás riendo a carcajadas y no paran de decir estupideces. Te arden las orejas y las mejillas y para colmo te restriegan que en su feudo hacen quince grados. Pero sonríes. Sonríes y miras atrás.
Y es entonces cuando te das cuenta. De acuerdo, puede que conocerlos fuera una casualidad, pero que sigan siendo tus amigos, no lo es.






Porque los amigos serán amigos, 
hasta el fin.

And diamonds are forever.

/ /

Sonic Youth - Forever Young



Que lo último que quería era herir vuestros sentimientos... Sobre todo los tuyos. Que todo lo que hizo, lo hizo porque le importas.
Olvidado, solucionado. 
Pasado pisado

Supersonic

/ 20 de agosto de 2011 /
Existe un dilema. Elegir entre tú o yo. Una balanza. En un extremo, mi dignidad, mis principios, mi orgullo, mi sentido común, lo honesto. Valorar realmente la sinceridad. Y en el otro extremo, el tiempo, el esfuerzo dedicado en tí, los buenos momentos, meses de amistad, de apoyo, de lo que sea. Elegir entre mis principios o un amigo. De repente, un repaso general de todo, una perspectiva amplia sobre tí, lo que hiciste, haces, o puede que hagas. Cómo actúas. Cómo eres. Esta vez va totalmente en serio. No, no, no es tan fácil de perdonar. Para mí, desde luego que no. 
Realmente no llegas a valorar el daño que puede hacer una mentira hasta que lo vives. Siempre se dice que  "Hay que perdonar", y es más, es lo que aconsejo de costumbre a mis amigas cuando pasan por un mal trago. Perdonar, olvidar. Pero está claro, hasta que no lo sufres en tus propias carnes, no sabes a lo que realmente te puedes estar enfrentando. Es cierto. Lo dije en su momento, soy lo que soy por una serie de circunstancias. Qué ocurriría si te dijeran que el origen de todo ese cambio radica en una mentira, en una mentira que ahora te apuñala. 
Porqué. ¿Por qué el dolor aparece en este momento? Estoy confusa. Me siento terriblemente falsa. Todo es una farsa, una ilusión. Nada. Nada, nada, nada, mentira, mentira. Duele. Cada letra de esa puta palabra me araña. ¿Y si quizás no es para tanto? No te engañes, lo es, no hagas desaparecer el problema. No lo hagas. Te duele, te duele, te duele. ¿Por qué fue así? ¿Tan poco le importaba? ¿Tan... poco? ¿Por qué fingió? ¿Por qué? ¿Cuánto tiempo? Me hace sentir miserable. Mi confianza, mi puta confianza, a la mierda. Me ha fallado. Pero a la vez... A la vez deseo con todas mis fuerzas que no sea así. Más, aún más. Esto es peor que cualquier otro daño que me haya podido causar, con diferencia. Cuando la persona en la que más esperanzas habías puesto, alguien que te ha hecho cambiar tanto, tantos puntos de vista, un punto de apoyo para ver más lejos... te ha defraudado completamente. Completa y absolutamente. Y ese dolor, que es lo que más temo de todo, se transformará en el más profundo desprecio. Acabar odiándolo, esquivándolo. Otra vez, reflexiono de nuevo, ¿por qué me duele tantísimo? Quizás es que lo único que sabía con certeza conocer de esa persona resulta que es posible que no fuera cierto. ¿Y? Pues que me basé en esa certeza. ¿Y? Que rompí el principal precepto, el más importante principio: Nunca confíes en nadie. Nunca del todo.



Un silencio. Después de la rabia, de los gritos, de las patadas, de los puñetazos, de los golpes, de las mejillas enrojecidas, ya no sé si de llorar o de la ira. Un silencio. Me aparto el pelo de la cara, frunzo el ceño. Aprieto con fuerza los labios y me froto los ojos. Y una mierda, ni una puta lágrima. Pienso, "te odio". Un suspiro y la cabeza gacha, piernas encogidas encima de unas sábanas sobre la cama. Lo quiero, es mi amigo. Necesito saber si quiero que siga siéndolo. Sí, sí quiero. Pero no lo veo tan claro si eso... es cierto. Trago saliva. Ha demostrado que me aprecia. ¿Lo ha hecho? ¿Por qué algo que antes veía tan claro me parece de pronto tan incierto? Rabia. Rabia. Apretar de dientes. Un par de lágrimas. Jorge. De repente te acuerdas de Jorge. No quiero que pase igual. Debería perdonar. Pero en secreto. Mejor sería no revolver nada; si perdonas, olvida, pero calla. Calla, maldita sea, cállate. Joder, creo que merece la pena. Ha pasado de todo, durante este entretiempo. ¿Es necesario ser rencorosa por algo que sucedió hace mucho?
La balanza. Tú, o yo

Estás a prueba.
Y por favor, ojalá juegues con ventaja.



She needs to find out
'Cos no one's gonna tell you what I'm on about
She needs to find a way for what she wants to say
But before tomorrow

Dazed and Confused

/ 19 de agosto de 2011 /
Te odio. Te odio. Te odio, muchísimo.
Mentiras, mentiras, y más mentiras. Todo ha sido un maldito engaño. Todo. No hay excepción alguna. Púdrete en tu dolor. Trágate tus asquerosas mentiras. Sabes, no mereces nada la pena. Yo confiaba en tí, ¡yo confié en tí! Y nunca confío en nadie. De qué me ha servido, explícame. De qué coño ha servido. Cambiar a costa de esta mierda no es cambiar. Ha sido una auténtica y real pérdida de tiempo.
¿Por qué? ¿Por qué, joder? Confiaba en tí. Del todo. Te creía, siempre te creía, y estaba tranquila, sabiendo que no me equivocaba. Fui auténticamente yo. Estaba feliz, estaba desahogada, de verdad que lo estaba. Qué has hecho... No sabes lo que acabas de hacer. En serio. Tu culpa. Es tu culpa. Todo es por tu culpa, totalmente. Tu culpa, tu culpa, tu culpa. 


No te puedo creer. De verdad, ya no sé si te puedo creer.
No sé si significas nada.


Porque la mentira, por muy pequeña que sea, está hablando a gritos de nosotros mismos.


Led Zeppelin
Dazed and Confused

Ojalá no sea cierto

One

/ /

Min
- No hay posibilidad alguna, ¿verdad?
- Mejor quedarse con el recuerdo, mejor que quede como algo bonito.
- Echar de menos.
- Sabes que te echaré de menos. Lo sabes.
- Qué tópico, esto de la distancia.
- Para ser tan tópico, parece bastante cierto.




Gracias por ese pedacito de órgano-vital-anónimo, durante esta porción de treinta-días.

Nunca se sabe, quizás salga bien otro día.

Reaction in G

/ 18 de agosto de 2011 /

Me encantaría odiarte. Me encantaría llorar de rabia, no querer volver a verte o similares. Me encantaría encerrarme en mi cuarto y dejar de comer. Me encantaría pensar "no me avisaron",  "no creí que fuera así", "porqué a mí". 
Pero no puedo odiarte, ni tengo ganas de llorar de rabia y dejar de verte por mucho tiempo no es tampoco el camino que quiero seguir. ¿Sabes? En realidad me río. Me estoy partiendo de risa, en serio, de pensar en cómo demostrar cuánto te desprecio. Todo parece poco. Eh, pero, yo no tengo prisa, mejor poquito a poco, jodiendo cada vez más, hasta que consigas ver que más que asco, odio, lo que sea..., es en realidad indiferencia. Fóllate a medio mundo, adelante. Ahí estaré, contigo, a tu lado. Y cuando todos te den la espalda, también estaré. Cuando busques consuelo. Cuando estés mal. Cuando lo que necesites es a esa amiga que lo ha dado todo por tí. Quiero esperar a que te des cuenta de quién te aprecia de verdad. Hasta entonces, yo, estaré allí. Quiero tu confianza, tu cariño, tu sinceridad. Quiero robártelo, poquito a poco, y luego pisotearlo todo en tus narices, carcajearme, revolcarme en mi resentimiento y escupirte. "Me das pena, más que pena, lástima. ¿Sabes? No hay nada por debajo de eso. Sobrepasa el umbral del odio. En ocasiones, llegas a despreciar tanto a una persona, tienes tanto rencor guardado, que lo único que te inspira al final es lástima. Lástima, repugnancia, verlo y que se te revuelva el estómago, sabiendo que te importa tan poco que no merece ni el más mínimo reconocimiento". 
Pero no te preocupes. Irene está aquí para todo.




Pink Floyd

Reaction in G




Hasco

/ /
Me das auténtico asco.

Tu mirada me hace grande

/ 17 de agosto de 2011 /


Las cosas vuelven a su debido sitio. El río sigue su antiguo cauce, y yo, no nado a contracorriente. Verano, como siempre, y es más, como tiene que ser. Me gustaba mucho decir eso de "todo pasa, todo cambia, nada te afecta". Me encantaba comentarlo cuando era Abril, oh, hace tanto tiempo ya de eso... Añoro aquellos días, como si desde ese 1 de Abril, por ejemplo, hubieran pasado años, y años, una eternidad. ¿Ha cambiado todo tanto? ¿He cambiado yo, acaso? Supongo que sí. Estoy contenta por ello. Aunque también lo habría estado en el caso contrario. La vida es cambio. Constante. Lo de hoy puede ser malo, pero te ayudará a advertir lo que pueda pasar mañana.
Está bien echar de menos un sentimiento. Es mejor que echar de menos una persona, con diferencia.

Muere, muere, muere

/ 16 de agosto de 2011 /

- Si hay dos cosas que echaré de menos de allí, será la falta de humedad y poder cruzar por los pasos de peatones como me de la gana.
- En realidad son tres.
- ¿Tres?
- Sí, empieza por "Mi" y acaba por "el".
- G, g, g, g.

Patética

/ 9 de agosto de 2011 /



Y doy por finalizada esta pequeña racha de Beethoven

Piano Sonata No. 31-3

/ 8 de agosto de 2011 /


Pasan los días, los días pasan.
Y claro, claro que me hubiera gustado que a lo mejor las cosas hubieran salido distintas, pero yo no puedo cambiarlo, ¿entiendes? Ni si quiera tengo la seguridad de que lo deseara. Estas cosas pasan. No acostumbro a arrepentirme. Quizás, en su momento, hubiera sido genial. ¿Ves? Eso es una lástima. Incluso quizás no tanto. Pero me hubiera gustado saber qué habría sido. Curiosidad. Por lo demás, no cambiaría nada.


Beethoven
Sonata para piano No. 31-3

Moonlight Sonata

/ 7 de agosto de 2011 /


Me odio un poquito porque te sigo echando algo de menos. Me odio un poquito porque estoy algo vacía. Me odio un poquito porque si al menos llorara por lo que debiera llorar, tendría excusa. Pero no la hay. Ahora en serio, no me odio hasta extasiarme, pero me encantaría cambiar esto, o esperar que cambie pronto, más pronto de lo que pienso. En realidad lo que más estoy deseando es poder tenerte como el mejor de los amigos, decirte que te fijes en cómo te mira esa chica, y picarte, y despreocuparme, y pensar "Joder. Ojalá no se vaya nunca". Tengo ganas de eso, y de darte un abrazo, y de dar vueltas por el Centro contigo y con Borja, o solo contigo, que es igualmente genial, y de mirar a los gafapastas sonriendo de oreja a oreja, y veros tocar la guitarra, y reírnos de la voz de Bob Dylan o de Nacho Vegas, o de momentos bochornosos acompañados de alcohol. Tengo ganas de saber que no os iréis. Y que os quiero muchísimo.

PD: Os hodio, con h, que es más odio: yo antes no tenía motivos para estar moñas.

Beethoven
Moonlight Sonata

Nocturne

/ 6 de agosto de 2011 /


Y quizás el invierno es más frío de lo que creías. Incluso puede que demasiado para tí. Pero seguirás sonriendo como una niña, porque en algún momento, fue lo que más extrañaste, y disfrutaste, por mucho, muchísimo tiempo. 
Y eso no se olvida.



Chopin
Nocturne

The Man who sold the World

/ 5 de agosto de 2011 /


En ocasiones, las personas suelen hacerlas cosas sin mirar en ningún momento si  pueden estar dañando a otro, o sin percatarse de que pueda tener un final. Realmente, así es como debería hacerse todo. Dicen, sin pensar en el mañana, "Carpe Diem". Y la verdad, todos esos rollos sobre que lo último que pierde el hombre es la esperanza, y que "quien la sigue la consigue", no son más que cuentos chinos que nos meten a presión en la cabeza para continuar adelante y no hundirnos en el desánimo. Ya sabes. Como eso de que si un chico te hace daño, le gustas. No. "Quien bien quiere te hará llorar". Seamos realistas, la oración está mal formulada. Me ajustaría más a un "Quien de verdad quieras te hará llorar". Es más real.
Con el tiempo, uno crece, uno aprende. Ser realista no es ser pesimista, ni viceversa. Simplemente, uno tiene que seguir caminando, porque el camino no se acaba en las bifurcaciones o en los stop. Los semáforos cambiarán de rojo a verde, al igual que habrán nuevos semáforos y nuevos cruces, muchos motoristas gilipollas y furgonetas que no llegarán seguramente al mínimo de velocidad. Habrán callejuelas, autopistas, ésas de doble sentido, arriesgándote a un bonito accidente, o avenidas de cuatro carriles abarrotadas de turismos. Saltarte las señales de tráfico, los pasos de peatones y pasarte por el forro los radares móviles, inmóviles, semienterrados y enterrados del todo.
Uno crece y aprende. Aprende que hasta que no pierdes definitivamente a una persona no sientes auténtico dolor. Que el tiempo calma las heridas. Las sana. Siempre, siempre las sana. Tan sólo has de desinfectarlas y echarles Betadine, no es complicado. Cuando te haces un corte y sangra mucho inicialmente, te asustas, y tendemos a magnificar el problema. Pero luego... luego te das cuenta de que la herida, pues no era para tanto. Y eso es lo que hay que conseguir, darse cuenta de que no te has roto ningún hueso ni te has cortado la yugular. Que puedes seguir jugando a la pelota como hasta hace nada, y no echarte a llorar porque te escuece. Joder, es una maldita herida, algo profunda, ¡claro que escuece! No seas imbécil. Así que ríete un poco y sigue corriendo.
"Hasta que no pierdes definitivamente a una persona no sientes auténtico dolor". Yo no lo he perdido, lo he cambiado por algo mucho, muchísimo mejor.



Y tiempo al tiempo. Siempre, siempre tiempo al tiempo. 
¿Tiempo, a qué, para qué? Para disfrutarlo al máximo con los que quieres. Y nada más.

"Tienes una sonrisa muy bonita"

/ 4 de agosto de 2011 /
- Me gusta tu voz cuando estás triste.
- ¿Por qué?
- Es bonita.

Tender

/ /

- No me lo esperaba.
- Yo sí.
- ¿Y cómo te encuentras?
- No lo sé.
- Estás... ¿triste?
- Estoy ausente.
- Estas cosas pasan... 
- Sé que no es el fin del mundo ni mucho menos. No voy a decir que no me importa, pero la verdad, no me afecta directamente.
- ¿Directamente?
- Esto suele desencadenar algunos "añadidos" que me afectan.
- Es decir, ¿que no es por él?
- No tanto.
- Bueno, entonces bien, ¿no?
- Nadie dijo nunca mal.
- Tampoco bien.
- "Ausente".
- Cada vez que dices "ausente" o que tienes angustia empieza a sonar una alarma de incendios.
- Quiero estar sola, Javi.
- Irene.
- De verdad.
- No comes.
- No tengo hambre. Solo me apetece estar un poquito sola, de verdad.
- No me gusta verte así.
- Sólo sé estar así.
- ¿Es por eso que siempre estás dando vueltas y que no le dices a nadie, para variar?
- Sí.
- ¿Quieres un abrazo?
- Sí.
- Tienes que hacer algo...

AND CARRY ON.

/ 3 de agosto de 2011 /

Esto, exactamente, es esto.

/ 2 de agosto de 2011 /
Tengo la sensación de que no sé qué es lo que busco. Estoy mal por eso. Y no es lo que busco con él, sino con cualquier otra persona. No sé qué quiero. Llevo meses así. Meses, o más tiempo. En realidad él era lo más parecido a lo que quería o algo, pero, ¿no te das cuenta? Nunca era capaz de hacer nada, porque, ¿realmente es lo que busco? 
¿Te acuerdas cuando me preguntabas en clase o eso? Yo era incapaz de decirte si quería o no. Quizás también fuera que lo viera como una realidad demasiado abstracta pero... ¿sabes lo que digo? Que llevo mucho tiempo así, que no he conseguido siquiera tener nada claro en... en... ni al principio. No lo sé. Me agobia eso, no saberlo, esa impotencia. Porque cómo coño explicas a alguien que te gusta y que no sabes qué quieres, no sabes qué buscas. Es una sensación fatal, te lo prometo. Que yo pensaba que era una maldita excusa barata, pero nada más lejos de la realidad. Y lo peor es darte cuenta de que no es un cuento chino, o... o yo qué sé, joder. Que se te quitan las ganas de todo por absolutamente nada. Se me quita el hambre, las ganas de dormir, las ganas de hacer nada. Y en el fondo me gustaría explicárselo pero no sé cómo. 
Las personas están hechas a unas rutinas. Tienen sus razones para estar contentos. Tienen sus razones para estar tristes. Tienen sus razones para mentir, y para estar enfadados. ¿Sí? Es decir, se mueven por unas causas y unos sentimientos. Si están mal, pues lloran, lógico. Pero yo no, y no quiero, no. Yo vivo en la más absoluta indiferencia. No es que no me mueva por esas causas y sentimientos, pero se convierten en... auténticas banalidades, y lo sabes, sabes que son cosas tan absurdas que... que te fastidia realmente. Y entonces sí que lloras, pero es de impotencia y cansancio y rabia. Porque yo quiero cambiar esa rutina y entonces encuentras una razón por la que cambiarla, pero te asusta, y para cuando has meditado, las cosas cambian. Y puedes aceptar el cambio o no aceptarlo. Puedes estar infeliz por "tu razón", o puedes estarlo por esa invariabilidad y falta de interés por tu vida.
Supongo que me pasa eso. Bueno y que me gustaba mucho, eso también. Seamos sinceros. Pero no sé, en el fondo siempre me dije a mí misma que como amigo saldría mucho mejor. Y cuando lo veía, y en cualquier situación en general. Lo miraba y algo me decía "Stop". Supongo que es, o era por eso, por lo que no tenía las cosas claras. Por el STOP.
Y... no sé, supongo que eso es todo, ¿no? 



Agosto.

/ 1 de agosto de 2011 /

Y ya está.
 
Copyright © 2010 melt, All rights reserved