Jaque mate

Lo más triste de las despedidas es que da igual cuánto queramos retrasarlas, es el final no escrito de la vida. Y más vale aceptarlo, más vale hacerse a la idea desde el principio de la novela. Lo más triste de las despedidas es cuando decides llevar tú la iniciativa, cuando te das cuenta de que la nostalgia sólo pesa mientras la cargues sobre tu espalda.
Porque lo efímero es vivir de ilusiones, la ilusión de que esa cosa se va a volver a producir. Que no hay nada que te deje con ganas para siempre, y que solo te quede el recuerdo.

Fin. Mayo de 2012.

Gimme shelter

/ 31 de octubre de 2011 /

En fin, Hallowe'en, misma situación que hace un año. Muerta de asco, en el cuarto, esperando hasta el último momento para vestirme, salir, o decidirme a hacer algo esta puta noche. En realidad no me apetece para nada, y tienen más bien pinta de ser un absoluto fracaso. Me dan ganas de vomitar y angustia de imaginarme el desperdicio de día que pensaré que ha sido hoy, mañana por la mañana. O la de errores que habré cometido, o la de veces que desearé pegarme golpes en la pared para olvidarme. De verdad, qué asco. No me apetece nada ver a nadie. Pero tampoco me quiero quedar en casa, ¿a hacer qué? Es que, si me lo pasara bien... pero no, no, no. ¿Por qué tengo la impresión de que va a ser una mierda? No es como la vez anterior... la verdad. Han cambiado muchas cosas. Claro, es porque han cambiado las cosas, y tu no querías que cambiaran. Pero, ¿qué digo? Ah. Otra vez la maldita paranoia. Vamos a dejarlo, eso es todo mentira. Imaginación de mierda, para qué te quiero... No es lo mismo ni de lejos. Entonces, por lógica, no saldrá igual. ¿Y qué quiere decir eso? Nada. No quiere decir nada. Tengo veinte minutos. Yo decido, pero me da a mí que va a ser una divertida noche en casa, sola, en el cuarto, mirando a un lado y a otro esperando una maldita señal. O un sentimiento que me haga no sé, ser persona, ya que me muero de asco sin eso, por mucho que lo niegue. Que me vuelvo fría y llena de apariencias. Que de remover tantos malos recuerdos ya no me saben a nada. A corcho y plástico quemado. Y ya lo veo, que si esto lo lee Borja, me cae bronca.
(Si a alguien no le gustan las piedras rodantes, lo tiene crudo, porque yo me he vuelto una auténtica drogadicta, siendo ellos mi heroína. Así que fú)

Yard of blonde girls

/ 30 de octubre de 2011 /

Ya no me importa, en absoluto.
Pero ah, Dios. En el fondo algo me está diciendo "no eres especial, no te esfuerces". Pero quisiera serlo, me esfuerzo por serlo, ojalá lo fuera. Ojalá, en serio. Aunque no sirviera ya de nada. Quiero, quiero, lo quiero.Quiero éso. Quiero que lo sienta o se de cuenta o lo que sea. ¿Por qué me engaño a mí misma? No. Una más, un convencimiento más, una estupidez más. Una mentira más. Como todas.
Pero, ¿y si sucediera? Oh... si sucediera... sería más dulce que el Häagen Dazs. Joder que si sería dulce. Me relamería los dedos y los labios, rebañados de chocolate. El golpe de efecto. ¿O no llegaría tal golpe? Las emociones debilitan la frialdad, pero enriquecen el alma.
No va a ocurrir. Puede, es posible que con el tiempo, llegara a darse la situación. Así que puede, es posible que con el tiempo, ya haya elegido cómo actuar.
Y será un Häagen Dazs de chocolate, recubierto de miel y nata, y tres sabores distintos de sirope. Una bomba de glucosa.
 Jeff Buckley | Yard of Blonde Girls

Vietnam

/ 29 de octubre de 2011 /

Schoolboy Blues

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The Rolling Stones | Schoolboy Blues



Sigues igual de terrible que de costumbre, y aquí sigue lloviendo, sin parar. No hay suficientes letras en el abecedario para escribir tu nombre, recurrimos a la improvisación. ¿Cuándo dejamos de buscarle sentido a la vida? Me he perdido con tantas ironías y suposiciones. Dejó de interesarme la mismísima muerte y ahora sólo le doy vueltas a lo que viene y lo que se va, lo pasado, lo presente, lo futuro y lo condicional. Todos los tiempos verbales en todos los tiempos posibles. Lo conceptual, las diferencias. Que cada palabra te inspire una sensación, y no tanto el texto en conjunto. Ya no buscas coherencia, buscas inspiración, magia, un brillo inesperado oculto entre el tejemaneje de lo absurdo. 
Porque la vanguardia es eso. Innovar. 

I've got the blues

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Voy a hablar como si sintiera aún algo, cuando en realidad estoy como ésas bolsas herméticas y cerradas al vacío, más por esto último que por nada de lo anterior.
Yo creo firmemente que todo tiene razón de ser, y una finalidad oculta, visible, patente, o de la forma que sea. Aún así hay ciertas cosas que no tienen sentido, paradójicamente. Con eso me refiero a que no tienen sentido, porque no se lo buscas. A mí me gustan esas cosas, como decir un montón de frases absurdas e inconexas, manteniendo una conversación sin pies ni cabeza por pura diversión, sin saber si acabaremos hablando de leones intergalácticos o de la última de los indignados. En otras ocasiones, tú eres el que le aporta el sentido. Es el caso de las canciones. Cada una de ellas tiene un mensaje especial y concreto que te reporta justo al fichero de "Recuerdos", y baila como una neurona loca impaciente por transmitirte el impulso nervioso. Y las imágenes, como las de Johanna, aparecen, sin más. Y sonríes, o lloras, o ríes a carcajadas. O simplemente te quedas tan inmutable como estas últimas horas. En realidad, eres tú el que eliges como estar.
Y sólo a veces, aunque no siempre tan a veces como desearíamos, no son cosas, ni situaciones, ni lugares, ni recuerdos. Son personas. Y sí, efectivamente. Son ellos los que te dan significado a ti.

Estoy completamente segura de que no será el mejor blues del mundo, 
pero a mí me basta con que sea un blues y poder pensar en quien me de la gana cuando lo 
escuche. Sin que sea un enlace de redirección a anteriores días, o añoranzas, o nostalgia.
 Y eso es mucho más de lo que podría desear. ]

Visions of Johanna

/ 28 de octubre de 2011 /


Clac.
Clac.
Clac. 
Se ha vuelto a esfumar. Se ha vuelto a marchar, tren de ida que soñaste que también de vuelta.
Tan vacía y tan frágil como querías. Si es que será verdad, aquello de que hay que tener cuidado con lo que se desea, que se puede hacer realidad. Qué asco, vivir en desengaño profundo para comprobar que los cuentos de hadas, además de ser bobadas, pueden existir en la vida real. Cuando tú no quieres eso.
¿Quién quiere cuentos? No me creo ya lo de amores infinitos. No me convence. Ni tampoco estar sola porque es lo mejor para tí. El amor existe, llega, te cambia, y se vuelve a ir. Pura química emocional, y no tan emocional. No tiene más secreto. Es de idiotas rehuirlo y buscarlo, cuando se sabe de sobra que es de esa clase de cosas que aparecen sin previo aviso.
Quién quiere novios, pudiendo tener amigos.

"Las luces parpadean en el loft de enfrente. La calefacción tose en esta habitación, la emisora de country suena suave; pero realmente no hay nada de nada que quitar. Sólo Louise y su amante entrelazados... y estas imágenes de Johanna que me asedian."

Sweet Child O'Mine

/ 27 de octubre de 2011 /

Into, Outta

/ 26 de octubre de 2011 /
FOR STARS WILL RISE AGAIN
Dentro y fuera de lo que es, a medio camino entre la portada de la Rolling Stone y un taxi amarillo de ésos que deambulan por Nueva York a las cuatro y veintiséis de la madrugada, hora punta yankee. Te veo fan fatal, perdida entre una niebla de recuerdos de prensa. Pero si tuviera que elegir entre tí y otras mil, serías mi tercera opción, después de mi gato y la pequeña Lullie. ¿Buscas el arma? ¿Esperas alguna llamada? No hay nada que pueda hacer por tí cielo, yo si quieres permaneceré despierto, observándote desde la lejanía, a la espera de que termines de rebuscar entre sábanas y plumas, y vengas conmigo. 

All my loving

/ 25 de octubre de 2011 /
Mamá, hoy me he levantado como cuando tenía nueve años y aún me llamabas para que me despertara. He esperado media hora para vestirme y desvestirme y revolver el armario entero, para coger una sudadera y unas mallas. Me he parado frente al espejo otros quince minutos, y después, cuchara en mano, he desayunado mis cereales con miel favoritos. Mamá, de vez en cuando me doy cuenta de cuánto he crecido, o hace cuánto ha pasado esto o aquello. Siempre comentas que lo de la nostalgia nos viene de fábrica, y supongo que debes tener razón. Pero creo que por primera vez en mucho tiempo, no me he sentido mal, o triste, o melancólica. Al contrario. Por primera vez, me apetecía madurar. Y me sigue apeteciendo.

Como si quisiéramos engañarnos, fingiendo que no es la primera, fingiendo que no será la última. Cuando entiendes de sobra, y ya por adelantado, que la experiencia es la experiencia, que sentirte mal no es único producto de la empatía, sino residuo del resentimiento. Ya no sólo del resentimiento, también de haber querido creer algo y a alguien porque pensaste que tenían razón, sin seguir tus instintos. Doblegarte, a tí misma, a tu forma de pensar. Eres una barra de plástico sobre la que se aplica un esfuerzo, doblándola. Mientras se siga aplicando esa fuerza, la barra seguirá doblada, con la misma forma que le diste. Pero en el momento en el que dejas de suministrar ese esfuerzo... vuelve a su estado natural, vuelve a estar recta. Vuelve a ser como era. Y eso, no lo pueden cambiar, no mientras tú no quieras. Porque lo importante, y la lección de todo esto, es que no consiste en cerrar los ojos y a ver qué ocurre, esperar a que el tiempo nos de una respuesta. Uno tiene que conocerse lo suficiente, tiene que ser consciente de sus límites e intentar superarlos. Sí sí, y todo eso. Pero no sólo eso. Uno tiene que estar seguro de sus decisiones. Las personas tienen sentimientos, no son ensaladas. Tus decisiones, o la carencia de ellas, les afectarán. En fin, bendito empirismo. Para comprobar algo... ya sabes: hay que experimentar.

The End

/ 24 de octubre de 2011 /


Supe que algún día lo entendería, entendería las situaciones y entendería las reacciones. Supe que, también algún día, yo haría lo mismo. Y sólo entonces podría poner punto final, o acabar de conocer, esa gran duda existencial que me comía por dentro.
Es duro tomar decisiones, pero más cuando sabes que vas a destrozar a alguien. Básicamente porque en algún momento, esa persona llegó a importarte. Llámome hipócrita, ya que en esta ocasión no fue a partes iguales, ni mucho menos. Un pequeñísimo detalle que estuvo claro ya desde el principio. 
Es duro tomar decisiones, pero más aún cuando sabes lo que es pasar por eso. Tienes miedo a decir nada porque lo has sentido, y no hace poco, y conoces cuando la incertidumbre o las dudas te queman la piel, los días, y el tiempo. Cómo los tic tacs del reloj dejan de tener sentido, y en general, cómo te odias, cómo lloras, y cómo vuelves a odiar.
Es duro tomar decisiones, pero más todavía, mucho más, cuando conociste las consecuencias desde el principio, cuando decidiste arriesgar y ahora te echas atrás, y no asustada, sino racional y lentamente, sin agachar la cabeza. Absolutamente consciente de la realidad que no quisiste asumir hace ya un tiempo. Y no ignoras el final, al contrario, sabes cuál es el final. ¿Y lo peor de todo esto? Que no salen las palabras que yo quiero, no puedo mirar hacia otro lado o hacerme la loca fingiendo algo que no es. Y no puedo fingirlo unos meses más, no puedo lanzarme con inseguridad sólo por el hecho de probar, "por si cambio de opinión". Si cambio de opinión, pues mala suerte, no aprovechaste lo que tuviste cuando tocaba, y es tu merecido. Chapó. La ley de causa-consecuencia, hay que asumirla. Lo que no se puede aceptar es retrasar algo tan obvio para luego tener que mentir diciendo "se acabó", simplemente, cuando en realidad sería un "nunca empezó".
Lo que en la Metro Goldwyn Mayer llaman "The End"

Yellow

/ 23 de octubre de 2011 /


Las personas maduramos, con el tiempo. Dicen aquello de que se madura con los daños y no con los años, pero sin embargo, eso no es del todo cierto. Los años ayudan, sin duda. Es la inercia, dejarte llevar poco a poco por las nuevas costumbres y formas de pensamiento, alejándote cada vez más de tu adolescencia, creciendo, aunque todavía te quede mucho por vivir. Piensas en las oportunidades que desperdiciaste, y las que aprovechaste; o, quizás, cómo diste el giro de 180º, sorprendiendo al mismísimo destino, para hacer de algo imposible, una realidad. 
E irás perdiendo la inocencia, la niñez, y donde pudieron haber carcajadas y estupideces quedarán sonrisas y abrazos. ¿Qué significa crecer, entonces? Olvidar, recordar y recuperar la noción del tiempo. "¿Cómo han pasado tantas, y tan rápido?". Tienes dos opciones: aceptarlo, o amarrarte fieramente a esos momentos, llorar y patalear para que no se escapen. Y de nuevo, no podrás. Son como la arena de la playa, se deslizan entre los dedos, la mitad de veces sin que te des cuenta y todas ellas de forma inevitable.
Te pararás de frente a él mientras sonríes, a una distancia mínima, tan mínima que sólo te podrá inspirar una única cosa. Y sin embargo rehuirás, un gesto suave de rechazo a tí misma, a darte una posible oportunidad. Pero, en realidad, lo que rechazas es rememorarlo todo una vez más, la enésima, y lo que vino después.
Uno echa de menos lo que pudo pasar, lo que nunca pasó y lo que, por encima de todo y escondido entre distintos tipos de realidades, quieres que suceda.




Se pierde, se pierde con los días, superando los trescientos sesenta y cuatro, trescientos sesenta y cinco, trescientos sesenta y seis. Y te dicen que qué más da, pero no lo entenderían, ni te importa. Es un pensamiento abstracto. Y los que lo entienden, no quieres que lo sepan. Hay cosas que es mejor llevarlas por dentro, ya que ni con toda clase de mensajes cifrados serías capaz de expresarlo. 
"Mira a las estrellas, observa cómo brillan por tí... y por todas las cosas que haces."

Chavales de Barrio

/ 22 de octubre de 2011 /

No soy de ninguna otra manera porque no he querido finalmente serlo, todas esas veces que me lo he planteado. No sería mentira decir que me he pasado noches llorando pidiendo por favor un cambio, o la muerte súbita. Odiándome por tener sentimientos, odiarme por tener que querer a alguien y odiarme aún más por importarme. No porque fueran malos chavales. Sé que no lloraría por nadie que no mereciera mis lágrimas, por muy cursi que suene: el orgullo me puede y me llevo demasiado bien con la indiferencia.
Pero nunca he aceptado perder ese caparazón que me aislaba del mundo por completo y me hacía mantener una doble vida, digna de Mata Hari o de los superhéroes de los cómics. No era una vida fantástica pero en el fondo, me gustaba. Aquellos diálogos interiores, y que nadie te conociera. Parecerá mentira, pero no quería que nadie me recogiera de aquella mierda en la que estaba metida hasta el cuello. Estaba ... ¿feliz? No. No era feliz. Pero nadie me hacía falta. Nadie de mi al rededor. Todos eran total y absolutamente prescindibles.
Es extraño, sin embargo, que cambiara todas mis miradas frías y mi asco por la humanidad por las conversaciones más absurdas, variopintas y fantásticas que he tenido y tendré en mi vida. Es decir, fue un cambio de lo más radical. No sé si te habrá pasado, pero es... como si te dieras cuenta de que todo lo que habías vivido con anterioridad eran colores muertos, pálidos, y la realidad estaba realmente pintada con rojos, azules eléctricos y amarillos fosforescentes.
"Se hunden tus barcos en mi mar de dudas."




Os presento a Vaivencida, espero que os guste. A mí me chifla no, mucho más que eso. Aquí está su myspace

Tsasparget

/ 21 de octubre de 2011 /
Se levantó con la misma parsimonia que de costumbre y se tomó su café con leche a las ocho y treinta y cuatro. Un día cualquiera.
La cocina estaba limpia, y vacía. Vacía porque todos se habían marchado hacía unas horas escasas a Portmouth a pasar la mañana. Las persianas estaban desplegadas, tan sólo a media altura, y un haz de luz amarillenta se colaba a través de ellas. Las motas de polvo pululaban en el ambiente, entremezcladas con el aroma de unos bollos de chocolate, esponjosos, dulces, y la piel de una naranja recién acabada de pelar. Encima de la mesa, una cucharilla, un par de tazas sucias y un tarro de café. 
Cruzó el umbral de la puerta lentamente, arrastrando sus pies, con un par de calcetines hasta las rodillas blancos, muy calentitos. El pelo, semi recogido en una trenza ahora casi deshecha, y un camisón corto y de felpa, lo suficientemente agradable como para prescindir de una bata de abrigo.
Se acercó a la despensa frotándose los ojos. Abrió las puertecillas y observó durante unos instantes, mientras se esforzaba por elegir qué desayunar sin dormirse en el intento. Galletas. Las galletas están bien. Galletas de chocolate. Estiró el brazo y agarró el susodicho paquete, desgarrándolo y sacudiéndolo como si se tratara de un muñeco viejo. Cayeron dos parejas de barquillos. "Suficientes", y las mojaba en su café. ¿Adónde habían dicho que se iban? Sus pies se balanceaban hacia adelante y hacia atrás, como los de una chiquilla pequeña.  Ah sí, a Portmouth. El reloj de pared marcaba su tic tac imperturbable, acercándose cada vez más al meridiano cero.
Entonces, se levantó con cautela, agarrando la cucharilla que había a su derecha. Sacó un paquetito con polvitos de un cajón y un mechero.
"Perfecto. Vayamos a por la heroína."

Cuestiones de familia

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En realidad, la canción que estoy escuchando ahora no es ésta, pero ya la puse en otra entrada anterior, de hace tiempo, y no quería repetirla. Además, el vídeo de la que da nombre a la entrada me resulta súper tierno, y ¡no podía no ponerlo! (Suena: Love of Lesbian - Mi primera combustión)
¿Cuándo se sabe que se está enamorando? Es decir, ¿dónde está la diferencia entre la atracción, el cariño o el amor? ¿Y si es todo una engañifa? ¿Simple confusión? Típicas dudas de quien tiene muy claro que no piensa cambiar por un hombre, ni desea dejarse pisotear por un cualquiera. Es algo así como "uno aprende de sus errores". La cuestión es si consideras una mala experiencia como un error... o es en realidad, experiencia. Simple experiencia. Algo de lo que aprender. Pero nunca, nunca un error. De los errores uno puede arrepentirse, es algo en lo que una persona se equivoca, queriendo hacerlo para bien o para mal (Etiquetas, etiquetas, cosas buenas, cosas malas. Pero ese es un tema bien distinto).
En ocasiones, puede que en esta también, las personas somos conscientes de lo que nos hace sufrir, e intentamos echar mano del freno para detener la situación. Recurrimos a los sucedáneos, nos contentamos con medias sonrisas en lugar de la euforia que antes te llenaba. ¿Entonces? Significa que esa felicidad efímera a la que pretendes entregarte te va a desencantar tan pronto como te encantó en su momento. ¿Y qué más? Que tú puede que no sufras por ello. Pero te recuerdo... esto es cosa de dos.


Moonage Daydream

/ 20 de octubre de 2011 /

Hay personas y personas. Hoy me centraré en una de tantas, y lo que me enerva su comportamiento. 
De acuerdo, empezaremos por su inmadurez, quizás fruto de ¿una vida de caprichos? ¿Consentimiento? ¿Intento de ser como los demás, de seguir contínua y exhaustivamente una moda? ¿Cumplir unos clichés establecidos entre la juventud? ¿Personalidad cambiante, camaleónica, acorde con las idas y venidas de lo que se lleva? 
Seamos más detallistas, pidamos lo impensable. Sumemos a esta inmadurez, las ganas de contentar a todo el mundo. Oh, espera, he dicho detallista: las ganas de contentar a sus iconos de comportamiento, intentando igualarlos, pero a la vez, despreciándolos. Cómo explicarlo... robándoles sus personalidades y haciéndolas propias, sin Copyright, para encima echarse las flores de lo auténtica que es. Sí. Lo auténticamente patética que eres. Pero quizás lo que más me moleste de todo esto, es que minusvaloras y maltratas a aquellos que te quieren, los que más. Vives totalmente engañada, creyendo amigos a aquellos que te manejan como una marioneta, cuando luego te jactas de lo "malota" que eres, actuando como una rebelde sin causa. Te haces la víctima, la incomprendida, como si nadie más tuviera problemas o fueran insuperables, cuando sólo eres una cría imbécil a la que le encanta llamar la atención. ¿Qué intentas? ¿Qué pretendes? ¿A quién quieres engañar? Porque de momento, sólo consigues hacértelo a tí misma, y lo único que me produces es lástima.
Aún así, has tenido suerte, te dedico las mejores fotos, y no tendrás queja de semejante genio. 
Un desperdicio, ya que no lo aprecias. Pero eso ya no depende de mí.

What I say

/ 19 de octubre de 2011 /

Con ese dulce contoneo, esos pasos ligeros pero decididos. Sonríes de frente al espejo y te revuelves el pelo. Un par de tacones es demasiado arriesgado para esta noche y optas finalmente por esas manoletinas con paillettes de la esquina, mil veces más cómodas. Un poco de pintalabios. Un poco de delineador. Un poco de perfume. Un poco... bastante más de autoestima. "Cielo" piensas, "hoy nos vamos de fiesta". La noche es joven y de momento nada va a detenerte. Si quieres comerte el mundo, cómetelo. Mañana ya será otro día, será la misma rutina y todo volverá a la normalidad, pero mientras puedas evadirte, aunque tan sólo por unas horas, de ese ajetreo y monotonía irrefrenable, hazlo. Do it, baby. You're free!


Haciendo un repaso general de lo que es y no es, del tiempo, de aquello que sucede y de esos pequeños retazos que quedarán reservados al futuro, con una dulce versión acústica de "No puedo estar sin tí", he reflexionado sobre lo que escribo, y su trascendencia posterior en las personas. Es decir, este blog no es público, por así decirlo, en el sentido de que aunque lo comparto con el mundo, no hago lo propio con mi entorno (mis amigos, familiares, and so on), pero seamos realistas... Que sí, que algunos sí saben de su existencia, de la misma manera que yo sé que de tanto en tanto, se pasan a observar mis reflexiones y, en mayor medida, mis cambios de humor. 
Pues bien, a eso último me refería. A los cambios de humor. Este espacio fue creado como método de expresión, ya que me cuesta muchísimo hablar con las personas de mis cosas, además de que no suelo confiar demasiado en la gente, por norma general, ni aunque se traten de amigos de hace muchos años o que me hayan contado sus secretos más ocultos. Parece ser que mi subconsciente no lo cree suficiente. En fin, que me ando por las ramas. Que me enfado, me enfado demasiado en ocasiones. Me hundo, decaigo, me deprimo hasta el punto de que las palabras que me apetecen gritar contínuamente son "me quiero morir". Tergiverso las reacciones, opiniones y situaciones, montándome películas absurdas que me hacen sufrir como nadie. Por eso... por eso vengo al blog, porque así redacto estas sensaciones y así me puedo dar cuenta de cuñan equivocada estaba. Puede que sea justo cuando termino de escribirlo, o un par de días después, pero ya ha quedado documentado, y eso es lo que de verdad importa. 
El problema, es cuando esas personas lo leen. No es el hecho de que lo lean, sino de que puedan zambullirse en tus pensamientos, aquellos que la mitad de veces resultan inconexos y sin sentido, por lo menos, sino sabes leer entre líneas toda esa información oculta. ¿Qué se esconde tras esos llantos, tras ese invierno, tras esas rocas, tras ese Rock n' Roll Suicide, esa canción de Coldplay o una balada de Don McLean? Hay que conocer, hay que saber. Hay que vivir demasiados detalles que pasan desapercibidos en el día a día, pero que marcan la diferencia entre un "esto es pura rutina" o un "al fin llegó Noviembre". 
Otras reflexiones es que la calidad de los textos decae progresivamente, o que carece que sentimientos. ¿Sabes? Lo peor es que si eso es cierto, habría que tener en cuenta... una nimiedad, vamos, una chorrada... Para escribir bien, busca el dolor: revuelve entre tus recuerdos, quítale las costras a las viejas heridas y sangra, llora; llora líneas, llora párrafos. En fin, creo que es suficiente por hoy. 
PD: Sigue bailando.

No puedo vivir sin ti

/ 17 de octubre de 2011 /
 


Lo siento, yo no puedo. Deje de poder hace ya mucho.

Violento amor

/ 16 de octubre de 2011 /
¿Nunca has tenido la sensación de que en la vida, cuando por fin tienes todas las cartas, los demás están jugando ajedrez?

Sway

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Éste es tu modo y forma de escapar del estancamiento, la evasión completa de tu gente, con la esperanza de que algo mejore, o simplemente, mantenga una buena línea. Hablas de karma y de futuro cuando sabes de sobra que por lo menos uno no existe, es una invención. Y, aunque no exista, te preguntas, ¿de qué me sirve algo ya vivido? Sí, de acuerdo, para recordar, para aprender, para servir de ejemplo. Pero no es donde vas a plasmar tus deseos y metas. El futuro, aunque no exista, es importante. Es lo más importante. Y futuro significa elegir y madurar. Para empezar a madurar, hay que reconocer tus limitaciones, hay que saber superarlas. Hay que aceptar tus puntos débiles y potenciar tus virtudes. No hundirse, la depresión es de los débiles. Mejorar, siempre mejorar. Y ponerte fines u objetivos a corto o medio plazo, alcanzables, por supuesto. Y sonreír. El mejor regalo que puedes hacerle a alguien es tu mejor sonrisa. 
Hacia adelante. Siempre hacia adelante. 

Flaca

/ 14 de octubre de 2011 /


Pero si tuviera que quedarme con alguna imagen, sería la de los dos frente a frente, manteniendo la mirada, sin apartarla durante los suficientes segundos como para advertir en tus ojos la decepción, la sorpresa. El "eres una niña". Pero yo no pensaba ceder, para nada. No voy a ceder otra vez.
Ya no me sale hablarles de cuando me siento algo peor. 
Hoy por ejemplo me lo he vuelto a callar. Y, ¿por qué? Por que hay amistades que se pierden poco a poco a pesar de que intentes seguir aferrada a ellas, o te convenzas de lo idílica que es. 
Hoy por ejemplo me he vuelto a fijar. Y, ¿por qué? Porque quizás tiendo demasiado a idealizar, llegando a un punto en el que no diferencias si es puro egoísmo, o simplemente eres gilipollas.
De la misma manera que en ocasiones es mejor no saber, no sentir, no querer, no apreciar... para no padecer. Para que no exista dolor.


"... donde estaban, quedarán"

Lola

/ 12 de octubre de 2011 /
Little Boy:
Te seré sincera, ni me viene ni me va lo que vayas o no vayas a hacer. Tú pasarás sin que me afectes lo más mínimo, es decir, no vas a ser importante. Yo por tí, no dejo nada. Pero eso es algo que debías, o debiste saber hace tiempo.  Así que, supongo que yo mando. A partir de ahora, llevaré el timón sobre mí misma. Se tropieza dos veces. Nunca hay una tercera.Lo siento, a veces no son suficientes las suposiciones, o eso parece. Hay cosas que se empiezan, y cosas que se acaban. Puedes no mirar el final, o ser precavido. Querido, yo elijo la segunda opción.

De la misma forma que bebes tu Coca-Cola, las burbujas serpenteando por tu garganta, un dos tres. Sol de la mañana, parque desconocido frente a la playa. La brisa costera se riza entre tus mechones castaños, y yo solo puedo sonreír. "Ey pequeño" "Dime" "Me encanta abrazarte sin sentido" "¿Acaso tiene algo sentido en este Universo...?" Sus labios dibujan una mueca divertida. Sentido...
Dejé de buscarle sentido a las cosas y me conformé con un par de cigarrillos en el bolsillo de la camisa, a la espera de que mientras llegue ese tranvía hacia ninguna parte, pueda fumarme al menos unos pitillos, y quedar a gusto. Con ese gesto, resumo dos de mis grandes principios: el primero, que la felicidad se basa en esas pequeñas cosas; y el segundo: de algo tenemos que morir, así que he decidido morir con los pulmones encharcados de alquitrán. Y sí, así lo decido yo. 



The Kinks - Lola

Don't think twice, it's all right

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Lo cortés no quita lo valiente.
Que no haya razón, no implica que no me enfade.


Bob Dylan - Don't think twice, It's all right.





 
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