Jaque mate

Lo más triste de las despedidas es que da igual cuánto queramos retrasarlas, es el final no escrito de la vida. Y más vale aceptarlo, más vale hacerse a la idea desde el principio de la novela. Lo más triste de las despedidas es cuando decides llevar tú la iniciativa, cuando te das cuenta de que la nostalgia sólo pesa mientras la cargues sobre tu espalda.
Porque lo efímero es vivir de ilusiones, la ilusión de que esa cosa se va a volver a producir. Que no hay nada que te deje con ganas para siempre, y que solo te quede el recuerdo.

Fin. Mayo de 2012.

Shine a Light

/ 28 de febrero de 2012 /

A pesar del tiempo, a pesar de lo que puede costar.
A pesar de que no ha resultado fácil y que salir adelante no haya contado en muchas ocasiones dentro de nuestros planes. Aunque los planes no tuvieran salida, aunque las ocasiones no dieran cabida.
A pesar de que podamos pensar lo contrario, el tiempo hace madurar a las personas, y todos nosotros crecemos y llegamos a adultos. Corregimos los posibles errores, ya que aprendemos de los cometidos, y sonreímos cuando conseguimos acordarnos de esos detalles que son insignificantes, pero que para ti tuvieron, tienen y tendrán siempre importancia. Y sí, vale, siempre es muy absoluto... pero el relativismo no juega hoy en esta liga y os conformaréis con estas monodosis de felicidad, a veces tan escasas que casi que es mejor celebrarlas a comentarlas.
Sólo sé que quiero agradecer, porque no lo hago mucho, todo lo que me ha sucedido a lo largo de estos dos últimos años. Tanto lo bueno como lo malo, no hay distinción esta vez. La experiencia ha sido más que satisfactoria en conjunto, puesto que así he podido evolucionar y mejorar como persona. La adolescencia es eso, la pérdida de la inocencia y la adquisición de valores. Prepararse para la vida real.
Que no nos tengamos que dar cuenta demasiado tarde de que desaprovechamos estos años. Vive al límite, y no te arrepientas. Todo tiene su razón de ser.
Bonita.

The Youth

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Despertador. Desperezarse. Deslizarse sobre las sábanas unos minutos más, sí, es relativamente temprano, aún quiero dormir. Desacorde en general, desacordarse. Desquiciarse por enésima vez y desentendidamente deshacer la cama y levantarse de un salto. Despierto.
Desayuno, descuido, desánimo, desnudar. ¿Descansado? Desde cuándo, llevo sin pegar ojo noches enteras, las destrozas se acumulan desanimosas en los rincones. Desilusión, desinfección. Aquella herida aún sangrante de costras reabiertas. Dos. Minutos. Dos. Encubiertos. Dos, tres, cuatro, cinco, siete, veintiúno. He perdido la cuenta, volvamos a empezar. Tazón de cereales, galletas, mochila, salir a la calle, respirar.
He descubierto el camino hacia la libertad del modo más apetecible y menos racional: desconocimiento. Puro, inmaduro, descorazonador. Desviviendo entre mares de ignorancia en busca de la felicidad. Es un desafío para quien aún intenta darle sentido a algo que, para mi, lo perdió hace ya tiempo. La vida.

Y esto es lo que pasa al intentar coordinar conversaciones variopintas y escribir. 

Cienes de cienes

/ 25 de febrero de 2012 /

A estas alturas más vale no tener miedo, ni si quiera de las caídas libres ni de los quintos pisos. Hay que dejar de asustarse de tener monstruos en el armario, ya ha perdido todo su sentido. No sé. No merece la pena preocuparse por ello. Y no, no lo hago, pero no puedo evitarlo. Me supera, supongo. Siempre a punto para la siguiente, de eso no hay duda. Siempre a punto para escapar y salir corriendo, para no pararse. Esperando el momento óptimo para que pum, desaparezca, desaparecer yo también, así de paso.
Momentos óptimos, ahora escasos, antes cientos. O como dicen, cienes.

→ tumblr )

Heart of Glass

/ 23 de febrero de 2012 /

Y nada. Pues aquí. Aquí estamos otra noche, en la feria, en ésta montaña rusa que creía obsoleta y acabada, pero que en los últimos minutos siempre consigue sorprenderme con una bajada en picado, quitando hipo, alegría, aire, respiración y sensatez. Señores, no se desabrochen los cinturones, ni saquen sus brazos fuera del carrito. Me apetece bajarme, ya más por cansancio que por necesidad. Tengo los pies colgando, sólo queda saltar antes de que lleguemos a la siguiente curva. Venga, adelante. A la de una, a la de dos y a la de...
Ya basta de disfraces y metáforas, es real ésto que me pasa. Ya basta de máscaras de Carnaval. Tengo el punto final y no sé dónde ponerlo.

Blondie | Heart of Glass
No sé de qué estoy más cansada.
De darle vueltas a algo que no me importa. Pero qué bien que se me dan las paradojas...


Boys Don't Cry

/ 21 de febrero de 2012 /

Se llamaba Rubik, como el cubo, y le gustaba asomarse por la ventana los días en los que el cielo amenazaba tormenta. No es un secreto, como verás, que yo también me asomaba por las mañanas mientras se desnudaba con paciencia en el cuarto, deslizando las camisas por su piel de porcelana. El deshacer y rehacer del pelo, de esa espiga caoba que caía sobre su espalda. 
Se llamaba Rubik, y un día fue mía. Yo la tuve entre éstos mis brazos, y bebí por ella cientos de tequilas para olvidarla más rápido. Hablan de whisky, pero los tragos, si son de absenta, queman más las penas. Cuestión de pragmatismo, elijo el remedio a la clase. Se entienden en estas palabras el melancoholismo por lo perdido, por sus sueños con aroma a plástico quemado. Y yo me pregunto qué decidimos mal, si es cierto que la suerte está echada y que la mierda es potencialmente acumulativa. No lo sé, en serio, de verdad que no lo sé. Paradójico es que tú me hagas ahora echar de menos tiempos antes de conocerte, tiempos que ahora te sustituyen. Has lanzado tu dardo contra mi diana, has disparado. Ahora eres quien deja las cartas en el buzón de reclamaciones, pero ya no pasa el cartero. ¿Quién te puede querer ahora, tan dulce, tan frágil, tan dejada? Antes buscaba el consuelo en viejos bares nocturnos y charlas animadas con amigos, siempre que el ambiente lo propiciara. Y es que no te quedaste tan sólo con mis ilusiones, sino que llegaste más lejos, mucho más. Inconformista, te gustaba jugar a hacer daño. Ahora, arrepentida, te acurrucas en las esquinas y palideces al verme. 
Anoche me llamaste, que lo sé. Anoche abriste de par en par las ventanas justo cuando salí a fumarme el cigarro, saludando con el encanto angelical de tu mirada, de tu sonrisa, de tus gestos. Pero, ¿sabes? Confórmate de vez en cuando con la indiferencia, la residual, la que aparece cuando la felicidad releva a la nostalgia y dejas de comprar paquetes de pañuelos. Confórmate con ella, porque no tengo más que ofrecerte. Ya no es rencor ni dolor ni venganza. ¿Venganza de qué? De nada. Llámalo equis, si no quieres llamarlo ausencia.

"I thought that you needed me more"

Let me get what I want

/ 16 de febrero de 2012 /

Lo odio.
Odio nuestras coincidencias, odio cuando me habla, cuando hablamos de cosas de hace tiempo y cuando lo veo los viernes. Lo odio más cuando toca la guitarra y cuando sabe qué canciones exactamente me gustan más. Lo odio cuando va con esos pantalones. Lo odio cuando se va. Lo odio cuando vuelve. Lo odio cuando me hace reír y cuando me hace esperar y cuando hay burlas y cuando hay peleas y cuando pide perdón. Lo odio cuando me acuerdo. Lo odio cuando me lo recuerda. Lo odio cuando le cuento mis cosas y lo odio ya de paso cuando no me pregunta por ellas. Lo odio cuando se enfada, cuando está feliz y cuando le importa una mierda todo. Pero lo odio más cuando es capaz de echar de menos y lo odio, porque lo odio, porque sabe que lo aprecio. Y digo lo aprecio, porque es eso. Aprecio. 
Y odio de nuevo que se meta en mi mente y sepa qué puedo estar pensando. Odio su curiosidad. Odio que sea tan suyo. Odio que sepa lo que no sé. Odio que vea mi película. Odio que haga que se me corra el rímel. Y odio que hable de underground e indie, porque eso es mío. ¿Lo escuchas? Te estoy echando. Fuera. Fuera. Fuera. Quiero que te vayas de aquí y no intentes abrir ninguna puerta, porque están todas selladas. Y todo intento tuyo es, en definitiva, tu consecuente lapidación.
Déjame con todas las letras, en capital, en mayúscula. La tipografía que te de la gana, pero déjame conmigo misma, siendo yo sin ser tú, que ya fue suficiente al principio, ya fue duro. Pero no hagas que caiga de nuevo. A ti no te lo permito, ni perdono.
Quiero acabar con ésto de una maldita vez, de una vez por todas. Dadme un disparo en la cabeza, ya

Te odio, te odio, te odio, te odio, TE ODIO
Te odio.

Walking Disaster

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Vale que no duele, pero es inútil resistirse. Son muchas las ganas de suplicarle atención. Pero, y a pesar de todo, el tiempo y las corazas siguen siendo el mejor de los aliados. 
Así que volvamos un par de años atrás, un par de recuerdos que vuelven a la mente. Lo que daría por una máquina del tiempo, y dar marcha atrás, mucha marcha atrás, aunque fuera tan sólo para verme. Ver cómo era. Y es que... era todo tan absolutamente distinto. Era tan, tan, tan feliz... Inocencia, mucha. Ilusión, distintas las amistades, distintas las diversiones y distinta la música, la forma de ver la realidad. Debe ser cosa de la memoria selectiva, pero tan sólo conservo las risas y las caídas sobre patines, las mañanas en las terrazas comiendo pizza y aprovechar tanto las vacaciones que pasábamos más tiempo en la calle que en nuestras propias casas. Si es que éramos una familia, y, dime, ¿qué es lo que queda de aquello?
¿Qué queda?
Algo. Sí que queda algo, y quiero recuperarlo. De la forma que sea. Los buenos años no son para que queden en el recuerdo. Son para revivirlos, ¿comprendes? Re-vi-vir. Vivir otra vez.

Sum 41 | Walking Disaster )
Nunca creí que podría echar tanto, tantísimo de menos todo aquello.
Dadme cucharas, patatas y un despertador. Me voy al taller a montarme mi máquina del tiempo.


Madurar

/ 14 de febrero de 2012 /

Nosotros mismos diremos adiós a cientos de detalles estúpidos, con el tiempo, que nos acabarán definiendo cómo seremos, cómo actuaremos y de qué forma perdonaremos u olvidaremos los errores del pasado. 
Suena estúpido, pero me siento niña, y quiero dejar de serlo. Pero no puedo. O no me da la gana, en el fondo y a fin de cuentas. Me canso de mi misma. Sí, es eso. Hay momentos en los que mataría por una ausencia total de empatía y reflexión. No sé si reflexionas. Yo a todas horas, en todo momento. El autocontrol me domina hasta en las situaciones más controvertidas y diversas, da lo mismo si es alcohol o si es azúcar. Control, control. ¿Es buena tanta represión, tanto callar, tanta apariencia? Espera, ¿apariencia? ¿Es que se reduce a eso, a la mera razón de ser un trozo de roca? 
No quiero ser roca. No sé, no quiero ser niña. No quiero. Quiero madurar, quiero crecer, quiero aprender, quiero cambiar, quiero divertirme y no sé, no me apetece ser, si es que ser significa vivir como he vivido hasta ahora. Sin llevarlo al extremo, obvio. Los extremos son imagen de inmadurez. Ah, ¿te das cuenta? Interrelación, contínua, exhaustiva. Pequeñas redes neuronales, dejad de trabajar durante un momento. Dadme un respiro. 
Dejadme acabar con ésto.

Blah, blah, blah

/ 13 de febrero de 2012 /

Lo mejor es que después de todo, después de todo lo que ha pasado, después de tantos momentos y estupideces que han podido torcer las cosas en cientos y cientos y cientos de ocasiones, aquí. Aquí estamos. Respirando. Y nadie nos puede quitar este oxígeno. Es nuestro, no sé si llegas a comprenderlo. Nosotras escogimos la bombona y sólo nosotras decidimos tirarla a mitad camino. 
Gracias por permanecer en cada instante, cada segundo, cada día. Por cada detalle que me habéis demostrado. Por no faltar nunca el apoyo ni las ganas de seguir, juntas, porque las promesas son las promesas, y cobran más importancia cuando no quedan impresas en palabras propiamente dichas, sino en cada una de vuestras caricias y abrazos. En cada risa, sonrisa y mirada que componen las mejores semanas de nuestra historia. Gracias por existir. Sé que es un tópico, y que no sé demostrarlo a menudo, qué queréis, siempre fui la fría y calculadora o la inconformista de las cuatro. 
Pero no olvidéis que hasta la más fría de las rocas pasa frío en invierno. Y yo, a vosotras, os debo el más grande de los palacios de cristal. Lo que viene a ser un "os echo de menos" con un poco de "os querré siempre".
Gracias por tercera vez, pequeñas. A la tercera va la vencida. No me faltéis, nunca.

( ►Andrea De Artaza | Blah, blah, blah )
No la he encontrado en YouTube, o mejor, prefiero que la veáis desde SoundCloud, la calidad es excelente y ella tiene una voz preciosa.


Dance Little Liar

/ 11 de febrero de 2012 /

Si Dios me piensa castigar por esto, que lo haga, le hablaré largo y tendido sobre ciertos defectos de fabricación y sus juegos de azar. Somos incompatibles, qué se le va a hacer. A ambos nos debería importar una mierda, pero resulta que al final sólo a uno de los dos. Y tuve que ser yo. Remordimientos, ¿dónde estáis? Existen cosas más importantes y por encima de él, quizás eso es lo que más lástima me da, después de todo. Lo que más, o lo único, que en este caso viene a ser lo mismo.
En fin.

"Truth was built to bend
A mechanism to suspend the guilt"

505

/ 9 de febrero de 2012 /


[...] Febrero es, en mi opinión, el mes más detestable del año. La nieve sucia, el cielo gris, y los fuertes vientos que hacen que vivir en Chicago sea una auténtica pesadilla.Toda esa volátil alegría que tenía en Diciembre para una Navidad blanca y un deseo de patinaje sobre hielo en el Parque del Milenio se había desvanecido por completo. Pat y yo nos habíamos estado viendo desde aquella noche de Octubre, aunque ninguno de nosotros habíamos querido admitir la ''seriedad'' de la relación. Todavía después de cuatro meses me había negado a referirme a él como un novio, aunque pasasemos la mayor parte de los días y noches juntos. Me había convencido a mí misma de que yo todavía era la chiquilla soltera del instituto, pero una vocecilla molestaba, y empecé a pensar que estaba sintiendo algo por Pat. Y a pesar de que nuestro encuentro fuese totalmente inesperado, yo me sentía cómoda, feliz, y lo que es más importante, estaba aprendiendo a cuidar de otra persona. El exterior de mi carácter independiente se estaba erosionando, pero no pude dejar de cuestionar la situación en conjunto: los dos éramos muy jóvenes, inmaduros, era una tontería pensar que yo podría encontrar el amor en un muchacho loco que conocí en una fiesta. Aún tenía miedo de ser vulnerable y dependiente de otra persona, no podía confiar del todo en esto. Todas estas emociones a un lado, febrero fue un mes muy aburrido e inquieto. La diversión se había reducido drásticamente con el frío, especialmente después de la temporada de vacaciones. Después de una larga semana de pruebas, exámenes, y la excavación de Toyota, estábamos impacientes por la pequeña fiesta con los amigos que ibamos a hacer en el apartamento Oakdale. [...]

Lo más bonito de ésto es encontrarlo después de tanto tiempo y sonreír. En serio, no hay mejor sensación que revivir momentos felices, siéndolo tú también ahora.



The Contenders

/ 8 de febrero de 2012 /

Ahora es cuando el término volver adquiere el sentido de marcharse. Porque volver es irse, en cierto sentido. Porque es irse de donde ya te escapaste en su momento, por las razones que fueran y con sus debidas consecuencias, como lo es todo. En clase estoy dando el determinismo y, seamos realistas, dejé de creer en el destino y la suerte hace ya mucho tiempo. Es obvio que ésto apesta a determinismo. Todo tiene su razón de ser, es cuestión de remontarse a días-semanas-meses anteriores. Es una idea que me atrae, que me define, que se corresponde con toda mi forma de ser. Existe el azar, pero no la suerte. Más bien no quiero creer en ella, porque así sé que está en mis manos, de alguna forma. Que es decisión mía. O, vale, vale, de cualquier otro. Pero que la persona escoge. La persona decide. La persona elige dentro de todas esas opciones condicionadas. La culpa es tuya, suya, nuestra. Pero no del destino.
Dejemos que el destino decida. Qué suerte que has tenido. No. ¿Suerte? ¿Destino? Yo te respondo: azar. Acción, reacción, causa, consecuencia. No puedes borrar tu pasado, pero sí superarlo. O si lo prefieres... opta por la amnesia.
¿Entiendes? No puedes dejar que las cosas se solucionen solas, porque esas soluciones no caen del cielo, ni vienen en forma de caja de bombones. Y es que no puedes arreglarlo todo con una guitarra, y no siempre te quedará la batería, el bajo y puede que incluso una pandereta. Si la hay, hay que buscarla. Y si no la buscas, es que no la tiene. Es curioso ésto, porque en realidad es ambas cosas al mismo tiempo, que exista o no. Y hasta en eso, somos nosotros los que hacemos que sea una de las dos. La realidad no es ninguna de ambas, o lo es a la vez, hasta que por acción nuestra la obligamos a que se decante por una u otra.
Que no es cuestión de filosofía. Llámalo física. Física cuántica. Y eso me lo creo más que el mejor de los poemas de Bécquer.

Ahora es cuando el término volver significa he acabado con ello.

I Want You

/ 7 de febrero de 2012 /

¿Sabes qué es esto? The Pig Man, o tú.
¿Ah sí? Pues vamos a dibujarlo a él también... ¡Sí, sí! ¡Con manga corta! Y vamos a seguir riéndonos, porque esto es una mierda, y no nos interesa. Acabarás entre periódicos y yo en la sección de economía... Aunque también me veo en publicidad. Gafapasta, menudos escuchas. "Tu madre decía todo el rato que quería ser underground, pero se iba bien contenta al FIB!" A tí te hubiera gustado tener hermanitos. Lo sé. Por eso te tengo a ti.
Pues yo te quiero. Que lo sepas. Gracias por estar cuando hace falta y cuando no también. 
Te quiero muchísimo. Y ya sabes que no lo digo nunca.


Estúpida

/ 5 de febrero de 2012 /

Las comparaciones son odiosas, y ciertos amigos saben cómo hacerme sentir como una mierda, aunque sea sin esa intención.
Prometo no volver a hacerlo. Lo prometo. Me pienso aplicar el complejo de Jenny Beckman, sólo que con algo más de intensidad.



Everlong

/ 3 de febrero de 2012 /

Pues no me importaría una llamada tuya, de ésas que son a deshoras. De ésas que son a las siete de la mañana y me hacen sonreír, incluso de madrugada, si nos ponemos exigentes. Aunque también me valdrían de esas perdidas que suenan en Nochevieja y nadie se entera. Cualquiera, lo prometo. Y es que cualquiera me vale o valdría.
¿Qué quieres que te diga? Me gustaría estar allí. En ambos lugares a la vez. Me gustaría dividirme por la mitad, que fuera verano, invierno, cualquier época del año. Tener cada pie a setecientos y pico kilómetros el uno del otro y reírme a carcajadas por cosquillas, unas en las piernas y las otras en el cuello. Como si son cien cañones por banda, viento en popa a toda vela o si somos como un completo desconocido. A mi que me cantes Come as you are no me emociona igual que si tienes un blues para mi, pero existe en tu encanto algo que me llama la atención, después de todo. Submarinos amarillos, de los que pasan o los que están por pasar, o eso creo.
No pienso (en absoluto) que me eches de menos. Pero aún así, te acuerdas de mi. Pues bien, esta noche dejo el móvil encendido... por si te apetece.


Said I've Been Crying

/ 2 de febrero de 2012 /

Fuera. Fuera de mi vida. Fuera tus cosas, fuera tu ropa, fuera tu mierda, fuera todos tus vinilos y el tocadiscos en madera lacada. Fuera, ¿escuchas? Hemos sobrepasado el límite. Suficiente auto destrucción, quiero terminar de una vez por todas. ¿Cómo te atreviste a decirme...? ¿Cómo te has atrevido? Dime que me has escuchado. Dime que me has escuchado llegar, porque las lágrimas caen pesadas como el plomo. Me cargan tus gritos en la espalda, las semanas se están volviendo eternas. Trabajar de siete y llegar a las once, y tú en la esquina meciéndote al compás del undécimo cigarrillo de la tarde. Tú. Sólo tú. Tú y toda tu esquizofrenia. Muero, ¿oyes? Muero. Llamé anoche a tu puerta, me arrastré pese a todo, encogido, destrozado. "Qué has hecho... qué...". Llamé. Ni si quiera abriste, te asomaste por la ventana con gesto de desdén. Y es que has dejado de interesarte lo más mínimo por la realidad. Despeinada, entre raya de coca y anfetas para pasar el rato jugando al Rubik. Un vaso de ron con hielo, más que de hielo con ron. La piel cetrina. Fíjate, no eres tú. No lo eres... Los omóplatos.¿En qué te has convertido? Y empiezan las discusiones... ¿Sabes? No quiero perderte, pero me obligas con toda tu presencia y tu esencia y tu estúpida forma de verte. Porque odio esa nevera vacía y tengo miedo de que la cosa vaya a más, que te pierdas aún más. Dices eso de que la materia y el espíritu y esas bobadas que inventas para justificar tu anorexia, tu psicosis incurable. Estás muriendo, ¿oyes?, lo estás consiguiendo. Te agarro por las muñecas. Y gritas. Gritas muy fuerte.
- ¡Cállate!
- ¡Suéltame! ¡Suéltame! ¡No lo entiendes! ¡Que me sueltes! ¡Déjame en paz, déjame! ¡Quiero morir, déjame hacerlo!
Empujas hacia las mesas, intentas escapar y salir corriendo. Caen los licores, los cristales se hacen añicos. Pequeñas dagas. 
- ¡Quiero morir! - sigues aullando. 
- Estás acabando con todo...
- Quiero acabar.
- No quieres.
- Sí quiero.
- ¿¡Por qué?! - la estampo contra la pared, llevado por la furia, y su cuerpecillo de bailarina se estremece como el de un ruiseñor herido -. ¿Qué buscas? ¿Qué quieres? Lo has matado - sentencio-. Lo has matado del todo. No puedo más. No puedo. Se acabó.
Se acabó. Todo tu afán por destruirte, todas esas cuchillas, todos esos miedos, esos reflejos de fantasma... se han acabado. Has acabado conmigo.

Led Zeppelin | Since I've Been Loving You
"Everybody trying to tell me that you didn't mean me no good.
I've been trying, lord, let me tell you... let me tell you I really did the best I could..."


Amistad de mierda

/ 1 de febrero de 2012 /
No lo sabes pero... habías metido la pata. Muchísimo. Y por suerte, porque has sabido... arreglarlo, por así decirlo, te has salvado.
Porque a Dios había puesto por testigo que, si no lo solucionabas tú, iba a acabar de raíz con el problema. Y te juro que estaba a absolutamente nada de hacerlo.

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